viernes, agosto 18, 2017

Yaso Saijo, Ozaki Hoya, Ichiro Ando / Tres poemas



Alguien

Alguien pasa por mi ventana
diciendo: "está oscuro, está oscuro".

Extraño: la luz sigue afuera
y hay luces en todas las casas.

Mas, alguien cruzó mi ventana
diciendo: "está oscuro, está oscuro".

Yaso Saijo [1892-1970]


*
Y, cuando toso,
resulta, nuevamente,
que sigo solo.

Ozaki Hoya [1885-1923]



Una rosa

Hay un horizonte que tiembla
en una rosa.

Hay una curva de fuego artificial
en una rosa.

Hay el zumbido de propulsión a chorro
en una rosa.

Hay un mapa horroroso de sueño
en una rosa.

Hay el brazo caído de un traje
en una rosa.

Y no hay ninguna rosa
en una rosa.

Ichiro Ando [1907-1972]


"Un siglo de poesía japonesa", Xul. Signo Nuevo y viejo. Revista de Poesía, N° 1, 1 de octubre de 1980
Introducción de Guillermo Boido
Versiones de Alfonso Barrera

Fuente: Alfonso Barrera (Ambato, Ecuador, 1929-Quito, 2013), La occidentalización de la poesia japonesa, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1970

Ilustración: Dibujo de Rafael Bueno, Xul, N° 1 p. 20

Ref.:
Xul (online)
El Telégrafo




jueves, agosto 17, 2017

Ivo Pelay / Se dice de mí
















[Milonga]

Se dice de mí...
Se dice de mí...

Se dice que soy fiera,
que camino a lo malevo,
que soy chueca y que me muevo
con un aire compadrón,
que parezco Leguisamo,
mi nariz es puntiaguda,
la figura no me ayuda
y mi boca es un buzón.

Si charlo con Luis,
con Pedro o con Juan,
hablando de mí
los hombres están.
Critican si ya,
la línea perdí,
se fijan si voy,
si vengo o si fui.

Se dicen muchas cosas,
mas si el bulto no interesa,
¿por qué pierden la cabeza
ocupándose de mí?

Yo sé que muchos
me desprecian, comprar quieren
y suspiran y se mueren
cuando piensan en mi amor.
Y más de uno se derrite si suspiro
y se quedan, si los miro,
resoplando como un Ford.

Si fea soy, pongámosle,
que de eso aun no me enteré.
En el amor yo solo sé
que a más de un gil dejé a pie.
Podrán decir, podrán hablar,
y murmurar y rebuznar,
mas la fealdad que dios me dio
mucha mujer me la envidió.
Y no dirán que me engrupí
porque modesta siempre fui…
¡Yo soy así!

Y ocultan de mí…
ocultan que yo tengo
unos ojos soñadores,
además otros primores
que producen sensación.
Si soy fiera sé que, en cambio,
tengo un cutis de muñeca,
los que dicen que soy chueca
no me han visto en camisón.

Los hombres de mí
critican la voz,
el modo de andar,
la pinta, la tos.
Critican si ya
la línea perdí,
se fijan si voy,
si vengo, o si fui.

Se dicen muchas cosas,
mas si el bulto no interesa,
¿por qué pierden la cabeza
ocupándose de mí?

[1943]

Ivo Pelay (La Plata, Argentina, 1893-Buenos Aires, 1959)

Ref.:
Colecciones teatrales
Todo Tango
Mercado de Abasto, película





miércoles, agosto 16, 2017

Pablo Gungolo / 0291-47815














suena el teléfono en casa
de mi infancia, hilvana
silencio y tono al pasear.

el elefante con el billete enroscado
de su trompa diezmil australes unos angelitos
con ribetes dorados, las fotografías
sobre el aparador lo ácaros del polvo doméstico
la mesa y el mantel con motivos frutales.

la voz de mi padre tantas veces
confundida con la mía dice: usted
se ha comunicado con la familia 0291-47815
en este momento no podemos atenderte
deje su mensaje después de la señal.

la cinta congelada la voz muerta
a medida que avanza mi otra voz
que no alcanza al niño sobre los hombros
de un extraño aplaudido en una playa
del sur de buenos aires
y cuelga.

Pablo Gungolo (Bahía Blanca, Argentina, 1980)

Los restos,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2017

Ref.:
( ) 2da
El Infinito Viajar







martes, agosto 15, 2017

Adam Zagajewski / Schopenhauer está llorando













Sí, se trata del mismo Schopenhauer (1788-1860),
el autor de “El mundo como voluntad y representación”,
descubridor de los progresos
de la naturaleza y la música de las esferas. Alguien lo llamará
después educador. No ha pasado nada,
porque nada pasa, sólo cierto
chiquillo, un mocoso, con un cierto parecido
con cierta mujer a la que conoció en su juventud,
la juventud no existe -le sonrió
sin necesidad-, siendo como es
un agente de la naturaleza.
Septiembre -es diferente-
ya no abre los corazones, sólo la tierra
despacio se endurece.
Vuelve a su casa, se encierra
con llave, delante de su criado.
Con cuánta suavidad
trabaja la cerradura, seguro que forma parte
de una conspiración. Está llorando.
El menudo cuerpo del gran filósofo,
séptimo continente, tiembla.
Su chaleco. Su cuello almidonado.
Sus amarillentas mejillas. Su redingote marrón.
Todas estas cosas prescindibles tiemblan,
como si sobre Frankfurt ya estuviesen cayendo
las bombas. Tiembla su soledad, densa,
delgada como un lienzo holandés.

Adam Zagajewski (Leópolis, Ucrania, 1945), Ángel Enrique Díaz-Pintado, Las ideas estéticas de Adam Zagajewski y sus fuentes clásicas, tesis doctoral, Universidad de Granada,  Facultad de Filosofía y Letras, Departamento de Filología Griega y Filología Eslava, 2012
Traducción del polaco: Ángel Enrique Díaz-Pintado

Envío de Jonio González

Ref.: El Cultural/El Mundo


lunes, agosto 14, 2017

Walt Whitman / Al jardín, al mundo














Al jardín, al mundo, ascendiendo de nuevo,
Anunciando potentes compañeros, hijas, hijos,
Significando y siendo el amor, la vida de sus cuerpos,
Contemplo con curiosidad mi resurrección después del largo sueño,
Los ciclos que giran en vastas órbitas me han traído de nuevo,
Amorosos, maduros, todos hermosos para mí, todos maravillosos,
Mis miembros y el vibrante fuego que siempre los anima, asombrosos,
Existiendo, penetro y sigo penetrando todas las cosas,
Satisfecho con el presente, satisfecho con el pasado,
A mi lado o detrás Eva me sigue,
O me precede y yo la sigo.

["Children of Adam", Leaves of Grass, 1867]

Walt Whitman (West Hills, Estados Unidos, 1819 – Camden, Estados Unidos, 1892), Hojas de hierba, Juárez Editor, Buenos Aires, 1969
Selección y traducción de Jorge Luis Borges
Envío de Jonio González

Ref.: The Walt Whitman Archives
Foto: Walt Whitman, 1873  Phillips & Taylor/Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos



TO THE GARDEN, THE WORLD.

To THE garden, the world, anew ascending,
Potent mates, daughters, sons, preluding,
The love, the life of their bodies, meaning and being,
Curious, here behold my resurrection, after slumber;
The revolving cycles, in their wide sweep, having 
brought me again,
Amorous, mature—all beautiful to me—all wondrous;
My limbs, and the quivering fire that ever plays through 
them, for reasons, most wondrous;
Existing, I peer and penetrate still,
Content with the present—content with the past,
By my side, or back of me, Eve following,
Or in front, and I following her just the same.

-The Walt Whitman Archives


domingo, agosto 13, 2017

Dante Alighieri / Infierno, Cantos vigesimosexto y vigesimoséptimo (Las llamas dolientes)




















Canto vigesimosexto

¡Goza Florencia, porque eres tan grande,
que por mar y por tierra bates alas
y por el infierno tu nombre se difunde!

Entre ladrones, encontré cinco tales,
ciudadanos tuyos, y me dio vergüenza,
y tú muy honrosa de esto no te sales.

Pero si el sueño es cierto en la mañana,
tú sentirás de aquí a un corto tiempo
aquello que Prato, no otros, te desea; *

y si fuese ahora, no sería temprano:
¡Ojalá fuese ya, puesto que debe ser!
Más me pesará cuanto más pase el tiempo.

Nos fuimos de allí, y por el borde
cuyos peldaños sirvieron para bajar,
remontó el duca, arrastrándome;

y prosiguiendo la solitaria vía,
entre astillas y rocas del escollo,
los pies sin las manos no valían.

Entonces me dolí, y a dolerme vuelvo,
cuando alzo la mente a lo que vi,
y el ingenio refreno más de lo que suelo,

para que no corra sin virtud que guíe;
tal que si estrella buena o mejor cosa
me dio el bien, a mí mismo no me envidie.

Como el aldeano que reposa en la colina,
cuando aquel que el mundo aclara
su cara a nosotros menos nos oculta

y ante el mosquito cede la mosca,
ve luciérnagas abajo por el valle,
tal vez allá donde vendimia y ara;

de tantas flamas resplandecía toda
la octava bolsa, tal como fue claro
ni bien llegué adonde el fondo se veía.

Y como el que tomó venganza de los osos
vio el carro de Elías alejarse, **
cuando los caballos al cielo lo elevaron,

que no podía seguirlo con sus luces,
pues no se veía más que una llama sola,
como nubecita cuando a lo alto se dirige;

tal se mueve cada una en la garganta
del foso, y ninguna muestra el hurto,
que cada llama un pecador oculta.

Yo miraba parado sobre el arco,
y de no haber estado tomado de una roca,
sin que me tiraran, me habría despeñado.

Y el duca, que me viera tan absorto,
dijo: "Están dentro del fuego los espíritus;
de la llama que lo enciende, fajado cada uno."

"Maestro mío", repuse, "al escucharte
estoy más cierto; pero había visto
que es así, y quería preguntarte:

"¿quién está en aquel fuego dividido
arriba, que parece surgir desde la pira
en la que Etéocles ardió junto a su hermano?" ***

Me respondió: "Allá adentro se tortura
a Ulises y Diomedes, y así juntos ****
a la venganza van como a la ira;

"y dentro de su llama se castiga
la celada del caballo que fue puerta
a la simiente gentil de los romanos.

"Se llora dentro el arte por la que, muerta,
Deidamia aún por Aquiles se lamenta,
y por el Palladium también se lleva pena." *****

"Si pueden dentro de esas llamas
hablar", dije yo, "entonces te ruego
y vuelvo a hacerlo, y el ruego sea millar,

"que no me niegues esperar, maestro,
hasta que la llama cornuda venga:
¡tanto me inclino a este deseo!"

Y él a mí: "Tu plegaria es digna
de alabanza, y por eso la acepto;
pero procura contener tu lengua.

"Déjame hablar a mí, que entiendo ******
lo que tú deseas; que pueden ser
esquivos ante ti, pues fueron griegos."

Cuando la flama hubo llegado donde
pareció a mi duca buen lugar y tiempo,
de esta forma su parlar audive:

"Oh ustedes, dos dentro de un fuego,
si les fui meritorio mientras estuve vivo,
si les fui meritorio, bastante o poco,

"cuando escribí altos versos en el mundo,
no se marchen; uno de ustedes diga
dónde fue, por fin, a morir perdido."

El mayor cuerno de la antigua llama
comenzó a estremecerse murmurando,
como aquella a la que el viento la fatiga;

luego la punta aquí y allá moviendo,
como si fuese su lengua que parlara,
gritó voces de furia y dijo: "Cuando *******

"me alejé de Circe, que me retuviera
más de un año, allá junto a Gaeta,
antes que como tal Eneas la nombrara,

"ni la dulzura del hijo ni la piedad
del viejo padre, ni el debido amor
que debía a Penélope la dicha,

"pudieron vencer en mí el ardor
que tuve por ser del mundo sabio,
y de los humanos vicios y del valor;

"más bien me puso en alto mar abierto
sólo con un leño y aquella compañía
pequeña, la que no me abandonó.

"De una costa a otra vi hasta España,
y hasta Marruecos, y la isla de los sardos,
y las otras que aquel mar en torno baña.

"Yo y mis compañeros éramos viejos y tardos
cuando llegamos a aquella boca estrecha
donde Hércules señaló sus dos resguardos,

"para que ningún otro hombre allí se meta:
a la mano derecha yo dejé Sevilla;
de la otra, ya había dejado Ceuta.

"'¡Oh hermanos, dije, que por cien mil
peligros han llegado hasta el occidente,
cuando ya es tan escasa la vigilia,

"'de nuestros sentidos apenas remanente:
no quieran negarse la experiencia
de ir tras el sol, del mundo sin gente!

"'Consideren cuál fue su ascendencia;
no fueron hechos para vivir como brutos,
sino para seguir virtud y sapiencia.

"A mis compañeros puse tan dispuestos
al camino con este oración pequeña,
que a duras penas los habría retenido;

"y vuelta nuestra popa a la mañana,
con remos hicimos alas al loco vuelo,
siempre inclinados a la parte izquierda.

"Todas las estrellas ya del otro polo
veía la noche, y el nuestro tan abajo,
que no surgía del marino suelo.

"Cinco veces encendido y apagado
fue el resplandor debajo de la luna,
luego que entramos en el alto paso,

"cuando apareció una montaña, oscura
por la distancia, y me pareció alta, tanto
cuanto vista no tenía a ninguna.

"Nos alegramos, y presto volvió el llanto;
nació un torbellino de la nueva tierra
y golpeó de nuestro leño el primer canto.

"Tres veces lo hizo girar con toda el agua;
a la cuarta, levantar la popa en alto
y, como alguien quiso, abajo irse la proa;
hasta que el mar se cerró sobre nosotros."



* Pequeña población sometida al gobierno de Florencia, descontenta. "No de otros": no de grandes ciudades, sino de esta pequeña.

* Eliseo, discípulo de Elías, maldijo a unos muchachos que se burlaban de su calvicie; dos osos salieron de la fronda y se cargaron a cuarenta y dos; Eliseo vio a Elías elevarse en un carro de fuego (II Reyes, 2: 11, 23).

*** En la mitología griega, Etéocles y Polinices, los dos hermanos hijos de Edipo, uno defensor de Tebas contra el asedio de "los siete" y el otro del lado de los sitiadores, se odiaban en vida. Muertos ambos en el combate e inmolados en la misma hoguera, provocaron que el fuego se dividiese, tal su encono.

**** Alusión a que los griegos mal querrían hablar con un descendiente de Eneas, troyano. Virgilio, hijo del mismo padre, confía en que con él lo harán, debido a que deben de apreciar sus versos, que al fin y al cabo narran la destrucción de Troya. Audive: latinismo, por "oí"

***** La diosa Tetis había confiado a su hijo Aquiles al cuidado de Licomedes, para alejarlo de la guerra. Aquiles vestía de mujer, pero en tanto había seducido a la hija de Licomedes, Deidamia. Odiseo reveló el engaño mediante la argucia de dejar a la vista la espada de Aquiles, y éste debió abandonar su escondite e ir a la guerra.

****** Diomedes fue el secuaz de Odiseo (Ulises) en la famosa treta del caballo de madera y en el robo de la estatua de Palas de su templo, el Palladium. Los troyanos creían a esa estatua caída del cielo y protectora de la ciudad.

******* Desde aquí, Odiseo narra su aventura hacia el occidente. Menciona a la hechicera Circe, a su familia (alude a Telémaco, su hijo, y nombra a Penélope, su mujer) y al paso frente a la mitológicas columnas de Hércules, es decir, el estrecho de Gibraltar. Los comentaristas suelen indicar que en la descripción del viaje se insinúa el conocimiento de Dante de la redondez de la Tierra (Odiseo ve que las estrellas de un polo se elevan y las del otro se hunden tras el horizonte). Tal percepción de Dante se hará evidente en el último canto del Infierno. Interesante es comprobar que el presente canto alude al soterrado pensamiento de Alighieri acerca del pecado de conocimiento, del que se cuida aunque lo comete de hecho, que por eso está Odiseo ardiendo y no por los fraudes ("el ingenio refreno más de lo que suelo, para que no corra sin virtud que guíe.") Dante no menciona que Odiseo lo precedió en el conocimiento de los infiernos. La opinión más extendida es que no lo hace porque no había leído la Odisea completa, aún no traducida al latín. Sus fuentes eran fragmentarias y latinas. Sin embargo, cabe la duda de que no tuviese Alighieri referencias de ningún tipo sobre el legendario descenso del héroe griego al Hades.



Canto vigesimoséptimo

Ya estaba enhiesta la llama y quieta
para no hablar más, y ya de nos se iba,
con la licencia del dulce poeta;

cuando otra, que venía detrás de ella
nos hizo volver los ojos a su cuerno
por el confuso sonido que formaba.

Como el buey siciliano que mugió primero *
con el llanto de quien, y eso fue justo,
lo había con su lima temperado,

mugía con esa voz el afligido,
tanto que, aunque de bronce fuera,
parecía atravesado por el duelo;

de este modo, por no tener hueco ni vía
en la cima del fuego, en tal lenguaje
se convertían las míseras palabras.

Pero luego que hubo hecho su viaje
hacia la punta, dándole el brinco
que le dio la lengua en su pasaje,

oímos decir: "Oh tú a quien dirijo
la voz, y que hablabas en lombardo,
diciendo: 'Istra puedes ir; más no te pido', **

"aunque haya llegado yo un poco tarde,
no te pese quedarte a hablar conmigo:
¡mira que no me pesa a mí, y ardo!

"Si no hace mucho en este mundo ciego
has caído de aquella dulce tierra
latina, de donde toda mi culpa traigo,

"dime si los romañoles tienen paz o guerra;
que yo fui de los montes allá entre Urbino
y el paso del que el Tíber se desata."

Yo estaba quieto, atento e inclinado,
cuando mi duca me tocó la espalda,
diciendo: "Háblale tú, este es latino."

Y yo, que tenía ya pronta la respuesta,
comencé a hablarle sin demora:
"Oh ánima que estás allí escondida,

"tu Romaña no está, y no estuvo nunca
sin guerra en el corazón de sus tiranos;
pero concreta, ninguna he visto ahora.

"Ravena está como estuvo muchos años: ***
allí anida el águila de los Polenta,
tanto que Cervia recubre con sus alas.

"La tierra que hizo ya su larga prueba
y de franceses un montón sangriento,
bajo las garras verdes aún se encuentra.

"Y el viejo mastín y el nuevo de Verucchio,
que hicieron de Montagna mal gobierno,
allá donde solían clavan sus colmillos.

"Las ciudades de Lamone y de Santerno
conduce el leoncito del campo blanco,
que cambia de bando de verano a invierno.

"Y aquella a la que el Savio baña el flanco,
así como se asienta entre monte y llano,
así entre tiranía vive y libre estado.

"Ahora, quién eres dinos, te lo ruego:
no seas más duro que los otros,
si quieres que tu nombre lo recuerde el mundo."

Luego que lo enrojeció un poco el fuego
a su modo, movió la aguda punta
de acá para allá, y lanzó este soplo:

"Si creyese que mi respuesta fuese
a una persona que regresara al mundo,
esta llama dejaría de agitarse;

"pero como jamás desde este fondo
ninguno regresó vivo, si bien oigo,
sin temor a la infamia te respondo.

"Fui hombre de armas, y después fraile, ****
creyendo de este modo hacer enmienda;
y en verdad mi creer se hacía entero,

"a no ser por el gran cura, ¡mal padezca!,
que me devolvió a las primeras culpas;
y cómo y quare quiero que me entiendas.

"Mientras que fui de pulpa y hueso
que me dio mi madre, las obras mías
nunca fueron de león, sino de zorro.

"Las artimañas y las cubiertas sendas
conocí todas, y tanto supe su arte,
que hasta los confines resonó mi fama.

"Cuando me vi llegado a esa parte
de la edad donde cada uno debe
plegar las velas y recoger los cabos,

"lo que me placía, ahora me pesaba,
y penado y confeso me rendí;
¡ah miserable!, y me salvaba.

"El príncipe de los nuevos fariseos,
haciendo guerra cerca de Letrán,
y no con sarracenos ni con judíos,

"porque cada enemigo suyo era cristiano,
y ninguno había ido a tomar Acre,
ni había mercado en tierra del sultán,

"ni sumo oficio ni órdenes sagradas
tuvo para sí, ni para mi cordón,
que solía hacer flaco a quien lo usaba.

"Como Constantino pidió a Silvestre
en el Soratte que la lepra le curara,
como maestro, así me pidió éste

"que le curara la fiebre de soberbia:
me demandó consejo, yo callaba
pues sus palabras parecían ebrias.

"Y luego dijo: 'Tu corazón no tema;
ahora te absuelvo, y tú me enseñas
cómo al Penestrino arrojar por tierra.

"'El cielo puedo abrir y cerrar yo,
como tú sabes; pues son dos las llaves
que mi antecesor cuidó muy poco.'

"Me empujaron los argumentos graves
a pensar que el callarme sería peor,
y dije: 'Ya que tú me lavas, Padre,

"'de que por cierto caiga en el pecado,
larga promesa con poco cumplimiento
te hará triunfar sobre el alto trono.'

"Francisco vino después, cuando fui muerto, *****
por mí; pero uno de los negros querubines
le dijo: 'No te lo lleves, no me hagas dolo.

'Este debe estar entre mis infelices,
porque dio un consejo fraudulento,
y desde entonces lo tengo de las crines;

'a quien no se arrepiente no se absuelve,
ni arrepentirse y querer se puede,
porque la contradicción no lo consiente.'

"¡Oh infeliz de mí!, me estremeció
cuando me tomó diciéndome: '¡Tal vez
no pensabas que yo fuera un lógico!'

"A Minos me condujo; y éste enroscó
ocho veces la cola al torso duro;
y luego de mordérsela furioso,

"dijo: 'Este será del rabioso fuego';
por lo que, donde me ves, estoy perdido,
y así vestido, me maldigo mientras ando."

Cuando tuvo su decir cumplido,
la llama adolorando se alejó,
torciendo y debatiendo el cuerno agudo.

Pasamos más allá, yo y el duca mío,
sobre el escollo hasta el siguiente arco
que cubre el foso en que se da castigo
a los que dividiendo acumulan cargos.



* Refiere a la leyenda del toro de Perilo, de Atenas, construido para Falaride, tirano de Agrigento. Se introducía a un reo en él y se ponía el artefacto en el fuego, de modo que los gritos del condenado simulaban los mugidos del toro, mediante un sistema de tubos que distorsionaba el sonido. El inventor fue el primero en probarlo: Dante dice que es justo que el primer mugido del buey fuera de su constructor.

** "Istra" es la palabra lombarda que creyó escuchar la sombra. Significa "ahora". El que despidió a Ulises fue Virgilio, y no puede suponerse que lo haya hecho en lombardo al dirigirse a los griegos. El ánima oye mal, tal vez por los mismos motivos por los que a su voz le cuesta llegar al exterior, o todo el universo de lenguas de la Comedia es entendido por Virgilio y asimismo por Dante .

*** Narra Dante diversas vicisitudes de las ciudades de la Romaña, con alusiones a familias y escudos de armas.

**** Cuenta su historia, a partir de aquí, Guido da Montefeltro, de la Umbria. Fue avezado duca gibelino, ferozmente opuesto a la Iglesia. Tuvo en jaque a las ciudades de la Romaña y peleó contra diversas ciudades güelfas del norte de Italia entre 1270 y 1290. Se lo llamaba "el lobo" o "el león" y era casi legendario cuando en 1298 tomó los hábitos franciscanos. Aquí Dante le hace confesar que lo hizo por el fraude en que había consistido su fama: su arte era más de zorro que de león. Bonifacio VIII, de quien dice el reo que llevó adelante una guerra contra cristianos opuestos al papado cerca de Letrán (es decir, la familia gibelina de los Colonna), y no contra sarracenos o judíos, mostró poco respeto por el cordón de la orden de San Francisco que llevaba el ex condottiero y le pidió consejo perverso; éste lo aconsejó del peor modo respecto del sitio que mantenía contra la fortaleza de Penestre, de los Colonna. El Papa prometió el oro y el moro, y cuando sus enemigos se rindieron, arrasó la fortaleza.

***** Quare, latinismo: "por qué".

***** San Francisco fue por él. El negro querubín es, desde luego, el diablo.

Dante Alighieri (Florencia, Italia, 1265-Rávena, Italia, 1321), "Infierno", La Divina Comedia, traducción y notas de Jorge Aulicino, Edhasa, Buenos Aires, 2015

Ref.: Dante Online

Ilustración: Dante y Virgilio frente a Ulises y Diomedes, miniatura del siglo XIV




sábado, agosto 12, 2017

Robin Robertson / Sobre el tiempo















En el tiempo que me llevó contener la respiración
y deslizarme bajo el agua de la bañera
-para escuchar el ruido sordo de la sangre en las venas
y después salir a la superficie-,
mis padres habían muerto,
la casa había sido vendida y ahora
estaban demoliéndola en torno a mí,
pared por pared, con una bola y una cadena.
Nado un largo bajo el agua
y salgo por el extremo opuesto, boqueando,
para descubrir que mi matrimonio se acabó,
mis hijas crecieron y sentaron cabeza,
la piel de mis brazos y mis piernas
se afloja
y este corazón late
como si no existiese el mañana.

Robin Robertson (Perthshire, Escocia, Reino Unido, 1955), Sailing the Forest. Selected Poems, Farrar, Straus & Giroux, Nueva York, 2014
Versión de Jonio González

Ref.: Poetry Foundation


ABOUT TIME

In the time it took to hold my breath
and slip under the bathwater
– to hear the blood-thud in the veins,
for me to rise to the surface –
my parents had died,
the house had been sold and now
was being demolished around me,
wall by wall, with a ball and chain.
I swim one length underwater,
pulling myself up on the other side, gasping,
to find my marriage over,
my daughters grown and settled down,
the skin loosening
from my legs and arms
and this heart going
like there’s no tomorrow.


viernes, agosto 11, 2017

Ralph Waldo Emerson / El pasado















La deuda se pagó,
El veredicto se dictó,
Las Furias dispuestas,
La plaga se quedó,
Todas las fortunas hechas;
Gira la llave y que se cierre la puerta
Dulce es la muerte por siempre jamás.
Ni la esperanza arrogante, ni el oscuro disgusto,
Ni el rencor asesino pueden entrar.
Todo ahora está seguro y adelantado;
Los dioses no pueden sacudir el Pasado;
Vuela hacia la puerta adamantina
Atornillada por siempre jamás.
Nadie puede volver a entrar ahí, —
Ningún ladrón tan diplomático,
Ni Satán con sus trucos de realeza
Robar desde la ventana, resquicio o agujero,
Para atar o desatar, agregar lo que no se tenía,
Meter una hoja, o falsear un nombre,
Una cara nueva o terminar lo que está completo,
Alterar o enmendar los hechos de la eternidad.

Ralph Waldo Emerson (Boston, Estados Unidos, 1803-Concord, Estados Unidos, 1882)
Traducción de Noelia Torres

Ref.: Poetry Foundation


Te Past

The debt is paid, 
The verdict said, 
The Furies laid, 
The plague is stayed, 
All fortunes made; 
Turn the key and bolt the door, 
Sweet is death forevermore. 
Nor haughty hope, nor swart chagrin, 
Nor murdering hate, can enter in. 
All is now secure and fast; 
Not the gods can shake the Past; 
Flies-to the adamantine door 
Bolted down forevermore. 
None can re-enter there,— 
No thief so politic, 
No Satan with a royal trick 
Steal in by window, chink, or hole, 
To bind or unbind, add what lacked, 
Insert a leaf, or forge a name, 
New-face or finish what is packed, 
Alter or mend eternal Fact. 

Poetry Foundation / Poets of the English Language (Viking Press, 1950)


jueves, agosto 10, 2017

Dante Alighieri / Purgatorio, Canto quinto
















Había ya de aquellas sombras partido,
y seguía las huellas de mi duca,
cuando detrás de mí, alzando el dedo,

una gritó: "¡Vean, no parece que trasluzca
el rayo de siniestra, el de más abajo,
y se conduce como si estuviera vivo!"

Los ojos volví al oír estas palabras,
y lo vi mirar como a una maravilla
hacia mí, hacía mí y hacia la luz partida.

"¿Por qué el ánimo tuyo allí se emplea?",
dijo el maestro, "que el andar demoras?
¿Qué te importa lo que allí gorjean?

"Ven detrás de mí, deja que la gente diga:
sé como torre a la que, por más que sople,
el viento no logra derribar la cima;

"que siempre el hombre en cuyo pensamiento
otro pensamiento brota, se aleja de la meta,
porque el ímpetu de uno al otro afloja".

¿Qué podía reponer, si no "voy"?
Lo dije, un poco del color cubierto
que a veces hace a un hombre digno.

Y en tanto, por la cuesta atravesando,
venían gentes delante de nosotros,
cantando Miserere, verso a verso.

Cuando vieron que no daba lugar
por mi cuerpo al paso de los rayos,
se hizo el canto un "oh!", ronco y largo;

y dos de ellos, como mensajeros,
corrieron hacia nosotros y demandaron:
"De vuestra condición, hacednos sabios".

Y mi maestro: "Pueden ir y contestarle
a quien los ha mandado
que el cuerpo de éste es carne verdadera.

"Si para ver su sombra se pararon,
como yo creo, ya tienen la respuesta:
háganle honor, que puede honrarlos".

Vapores encendidos no vi tan rápidos
al nacer la noche hender el sereno,
ni, sol menguando, nubes de agosto,

como aquellos regresaron más arriba;
y, junto con los demás, volvieron
a nosotros, como tropa ya sin brida.

"Esta gente que a nosotros viene es mucha,
y vienen a rogarte", dijo el poeta:
"pero tú camina, y andando escucha".

"Oh alma que vas a ser dichosa,
con los miembros con los que naciste",
venían gritando, "un poco el paso aquieta.

"Mira si a alguno de nosotros viste,
tal que de él allá lleves noticias;
ah, ¿por qué te vas? ah, ¿por qué no te detienes?

"Nosotros fuimos por la fuerza muertos,
y pecadores hasta la última hora;
entonces nos hizo sabios  la luz del cielo,

"tal que, arrepintiéndonos y perdonando,
de la vida salimos en paz con Dios
y el deseo de verlo nos aflige".

Y yo: "Por más que en sus rostros miro,
no reconozco a ninguno; mas, si les place
algo que pueda, espíritus bien nacidos,

"díganlo, y yo lo haré por esa paz
que, tras los pies de mi guía señalado,
de mundo en mundo me llevan a buscar".

Y uno comenzó: "Cada uno se fía
del beneficio tuyo sin jurarlo,
a menos que tu voluntad sea impedida.

"Por lo que yo, que ante los otros hablo, *
te ruego, si ves de nuevo aquel país
que está entre la Romaña y el de Carlos,

"que tú de tus ruegos me hagas cortesía
en Fano, tal que por mí se rece bien
para que pueda purgar las ofensas graves.

"De allí fui yo; mas los profundos agujeros
por los que salió la sangre en que vivía
me los hicieron en el seno de los Antenores,

"allá, donde más seguro creía estar:
el del Este lo mandó, que en ira me tenía,
mucho más de la que tolera la justicia.

"Pero si hubiese huido hacia la Mira,
cuando alcancé Oriaco,
todavía estaría donde se respira.

"Corrí al pantano, y las cañas y el barro
me atraparon de modo que caí; y de mis venas
vi hacerse en tierra un lago".

Luego dijo otro: "¡Ah, si el deseo
que te trajo al alto monte
se cumple, ayuda al mío!

"Yo fui de Montefeltro, soy Bonconte; **
Giovanna y otros de mí se olvidan;
por eso voy entre estos con la frente baja".

Y yo a él: "¿Qué fuerza, qué ventura,
te arrastró tan lejos de Campaldino,
que nunca se supo de tu sepultura?"

"¡Oh!", respondió, "al pie del Casentino
atraviesa una agua que se llama Arquiano,
que sobre el Eremo nace, en el Apenino.

"Adonde su nombre se hace vano,
llegué herido en la garganta,
huyendo a pie y enrojeciendo el llano.

"Allá perdí la vista y mi palabra
con el nombre de María terminó,
allí caí, y allí quedó mi carne sola.

"Te diré la verdad y dila entre los vivos:
el ángel de Dios me tomó, y el del infierno
gritaba: 'Oh tú, el del cielo, ¿por qué me privas?

"'¡Tú te llevas de este lo eterno;
por una lagrimita me lo niegas,
pero de lo otro haré gobierno!'

"Bien sabes cómo en el aire se recoge
aquel húmedo vapor que en agua llueve,
no bien sube donde lo toma el frío.

"Se juntó el mal querer, que quiere el mal,
con el intelecto, y movió nube y viento
por el poder que tiene su naturaleza.

"Entonces el valle, cuando se apagó el día,
desde Pratomagno al monte se cubrió
de niebla; y el cielo se hizo más pesado,

"tal que el denso aire se volvió agua;
cayó la lluvia y fue a las zanjas
todo lo que la tierra no absorbió;

"y como se juntó en grandes torrentes,
hacia el río principal tan velozmente
se arrojó, que nada pudo contenerla.

"Mi cuerpo helado, en su embocadura
encontró el nombrado Arquiano, y al Arno
lo empujó, y borró la cruz del pecho

"que yo hice cuando me venció el dolor;
me agitó por la orilla y por el fondo,
luego con sus presas me cubrió y ciñó."

"Ah, cuando hayas regresado al mundo,
y descansado de la larga vía",
siguió el tercer espíritu al segundo,

"acuérdate de mí, que soy la Pía: ***
Siena me hizo, me deshizo Maremma:
lo sabe aquél que, cuando era viuda,
volvió a desposarme con su gema".

Dante Alighieri (Florencia, Italia, 1265-Rávena, Italia, 1321), "Purgatorio", La Divina Comedia, traducción y notas de Jorge Aulicino, Edhasa, Buenos Aires, 2015

Ilustración: "Ricorditi di me, che son la Pia" (detalle), Gustav Doré, 1861

Ref.: Dante Online

* Jacopo da Cassero, jefe güelfo, a quien hizo matar Azón II de Este a fines del 1200 en las ciénagas de Oriaco, cerca de Padua, fundada mitológicamente por Antenor, es el primero que habla en nombre de las almas de los que murieron violentamente. La figura "la sangre en la que vivía" alude, según los comentaristas, a la creencia, fundada en Empédocles, de que la sangre es la sede del alma.

** Hijo del conde Guido de Montefeltro (ver Infierno, XXVII). Combatió en 1289 en Campaldino, donde se supone murió, aunque su cuerpo nunca fue encontrado. Dante participó de esa batalla del lado de los florentinos güelfos. Sin embargo, es posible que, hacia el tiempo en que escribió la Comedia, simpatizara con los gibelinos de Montefeltro, según la interpretación que hacen algunos comentaristas a ciertas alusiones del primer Canto del Infierno (ver nota correspondiente). El hijo de Montefeltro está tan avergonzado de que su mujer y demás deudos no lo recuerden, que marcha con la frente baja, incluso entre quienes fueron sus enemigos.

*** Pia Tolomei, dama de Siena, casada en segundas nupcias con Pannochieschi, señor del castillo de Pietra, quien la arrojó en 1295 por una ventana a las marismas. La historia, hecha de las habladurías de la época, supone que su nuevo marido la creía infiel, o que en verdad quería casarse con una nueva heredera, rica y hermosa, aunque no lo consiguió. Con la breve aparición del personaje en los últimos versos de este canto, Dante convierte el relato de "la Pía" en uno de los más conmovedores de la Comedia. Su ruego elemental (“acuérdate”, pues no tiene quien ruegue por ella) y su conciso "Siena me hizo, me deshizo Maremma", contrastan marcadamente con los ornamentados relatos que de sus penurias hacen Cassero, y, sobre todo, Montefeltro. El artículo “la” antepuesto al nombre tiene especial resonancia familiar en la Argentina.


II,v

Io era già da quell’ombre partito,
e seguitava l’orme del mio duca,
quando di retro a me, drizzando ’l dito, 3

una gridò: "Ve’ che non par che luca
lo raggio da sinistra a quel di sotto,
e come vivo par che si conduca!". 6

Li occhi rivolsi al suon di questo motto,
e vidile guardar per maraviglia
pur me, pur me, e ’l lume ch’era rotto. 9

"Perché l’animo tuo tanto s’impiglia",
disse ’l maestro, "che l’andare allenti?
che ti fa ciò che quivi si pispiglia? 12

Vien dietro a me, e lascia dir le genti:
sta come torre ferma, che non crolla
già mai la cima per soffiar di venti; 15

ché sempre l’omo in cui pensier rampolla
sovra pensier, da sé dilunga il segno,
perché la foga l’un de l’altro insolla". 18

Che potea io ridir, se non "Io vegno"?
Dissilo, alquanto del color consperso
che fa l’uom di perdon talvolta degno. 21

E ’ntanto per la costa di traverso
venivan genti innanzi a noi un poco,
cantando ’Miserere’ a verso a verso. 24

Quando s’accorser ch’i’ non dava loco
per lo mio corpo al trapassar d’i raggi,
mutar lor canto in un "oh!" lungo e roco; 27

e due di loro, in forma di messaggi,
corsero incontr’a noi e dimandarne:
"Di vostra condizion fatene saggi". 30

E ’l mio maestro: "Voi potete andarne
e ritrarre a color che vi mandaro
che ’l corpo di costui è vera carne. 33

Se per veder la sua ombra restaro,
com’io avviso, assai è lor risposto:
fàccianli onore, ed esser può lor caro". 36

Vapori accesi non vid’io sì tosto
di prima notte mai fender sereno,
né, sol calando, nuvole d’agosto, 39

che color non tornasser suso in meno;
e, giunti là, con li altri a noi dier volta,
come schiera che scorre sanza freno. 42

"Questa gente che preme a noi è molta,
e vegnonti a pregar", disse ’l poeta:
"però pur va, e in andando ascolta". 45

"O anima che vai per esser lieta
con quelle membra con le quai nascesti",
venian gridando, "un poco il passo queta. 48

Guarda s’alcun di noi unqua vedesti,
sì che di lui di là novella porti:
deh, perché vai? deh, perché non t’arresti? 51

Noi fummo tutti già per forza morti,
e peccatori infino a l’ultima ora;
quivi lume del ciel ne fece accorti, 54

sì che, pentendo e perdonando, fora
di vita uscimmo a Dio pacificati,
che del disio di sé veder n’accora". 57

E io: "Perché ne’ vostri visi guati,
non riconosco alcun; ma s’a voi piace
cosa ch’io possa, spiriti ben nati, 60

voi dite, e io farò per quella pace
che, dietro a’ piedi di sì fatta guida,
di mondo in mondo cercar mi si face". 63

E uno incominciò: "Ciascun si fida
del beneficio tuo sanza giurarlo,
pur che ’l voler nonpossa non ricida. 66

Ond'io, che solo innanzi a li altri parlo,
ti priego, se mai vedi quel paese
che siede tra Romagna e quel di Carlo, 69

che tu mi sie di tuoi prieghi cortese
in Fano, sì che ben per me s’adori
pur ch’i’ possa purgar le gravi offese. 72

Quindi fu’ io; ma li profondi fóri
ond’uscì ’l sangue in sul quale io sedea,
fatti mi fuoro in grembo a li Antenori, 75

là dov’io più sicuro esser credea:
quel da Esti il fé far, che m’avea in ira
assai più là che dritto non volea. 78

Ma s’io fosse fuggito inver’ la Mira,
quando fu’ sovragiunto ad Orïaco,
ancor sarei di là dove si spira. 81

Corsi al palude, e le cannucce e ’l braco
m’impigliar sì ch’i’ caddi; e lì vid’io
de le mie vene farsi in terra laco". 84

Poi disse un altro: "Deh, se quel disio
si compia che ti tragge a l’alto monte,
con buona pïetate aiuta il mio! 87

Io fui di Montefeltro, io son Bonconte;
Giovanna o altri non ha di me cura;
per ch’io vo tra costor con bassa fronte". 90

E io a lui: "Qual forza o qual ventura
ti travïò sì fuor di Campaldino,
che non si seppe mai tua sepultura?". 93

"Oh!", rispuos’elli, "a piè del Casentino
traversa un’acqua c’ ha nome l’Archiano,
che sovra l’Ermo nasce in Apennino. 96

Là ’ve ’l vocabol suo diventa vano,
arriva’ io forato ne la gola,
fuggendo a piede e sanguinando il piano. 99

Quivi perdei la vista e la parola;
nel nome di Maria fini’, e quivi
caddi, e rimase la mia carne sola. 102

Io dirò vero, e tu ’l ridì tra ’ vivi:
l’angel di Dio mi prese, e quel d’inferno
gridava: "O tu del ciel, perché mi privi? 105

Tu te ne porti di costui l’etterno
per una lagrimetta che ’l mi toglie;
ma io farò de l’altro altro governo!". 108

Ben sai come ne l’aere si raccoglie
quell’umido vapor che in acqua riede,
tosto che sale dove ’l freddo il coglie. 111

Giunse quel mal voler che pur mal chiede
con lo ’ntelletto, e mosse il fummo e ’l vento
per la virtù che sua natura diede. 114

Indi la valle, come ’l dì fu spento,
da Pratomagno al gran giogo coperse
di nebbia; e ’l ciel di sopra fece intento, 117

sì che ’l pregno aere in acqua si converse;
la pioggia cadde, e a’ fossati venne
di lei ciò che la terra non sofferse; 120

e come ai rivi grandi si convenne,
ver’ lo fiume real tanto veloce
si ruinò, che nulla la ritenne. 123

Lo corpo mio gelato in su la foce
trovò l’Archian rubesto; e quel sospinse
ne l’Arno, e sciolse al mio petto la croce 126

ch’i’ fe’ di me quando ’l dolor mi vinse;
voltòmmi per le ripe e per lo fondo,
poi di sua preda mi coperse e cinse". 129

"Deh, quando tu sarai tornato al mondo
e riposato de la lunga via",
seguitò 'l terzo spirito al secondo, 132

"ricorditi di me, che son la Pia;
Siena mi fé, disfecemi Maremma:
salsi colui che ’nnanellata pria 135

disposando m’avea con la sua gemma".




miércoles, agosto 09, 2017

César Vallejo / El buen sentido



















Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande.

Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar.

La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas, por pactos consumados.

Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí. ¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!

Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso. Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.

—Hijo, ¡cómo estás viejo!

Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido, en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí, se entristece de mí. ¿Qué falta hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo!

Mi adiós partió de un punto de su sér, más externo que el punto de su sér al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres llamas. Le digo entonces hasta que me callo:

—Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande.

La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales descienden suavemente por mis brazos.

César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892-París, 1938), "Poemas en prosa", Obra poética completa, Francisco Moncloa Editores, Lima, 1968


Fotos: César Vallejo en Berlín (sin fecha) y facsímil de la segunda página del original del poema, en el mismo libro




martes, agosto 08, 2017

César Bandin Ron / Dos poemas















Chamán

En la rama, el sigilo del mantis
es propio del chamán; en el pozo
la viveza de la rata es propia
del chamán. En el agua verde y secreta,
en el aire arrebatado de espíritus,
en el lodo burbujeante, en cada ráfaga,
en cada hálito que se cuela, en el vuelo
de la calandria… habita el chamán.
Al caer el día, en ese tiempo en que
el tiempo se aquieta, Soy el chamán.
Vago susurrante por entre el arduo follaje,
dejo atrás cuerpo y conciencia, soy,
a un tiempo, la feroz mordida y
mi propia sangre que mana y me aleja.


Oración del que se siente solo

Camino como un hada a través del sueño;
me miro los pies al caminar, son flacos y huesudos
y sufridos, como los de una bailarina. Camino
borracho, a lo Trakl, a través del bosque crepuscular,
ensayo una sonrisa para ese que pasa ignorándome.
El viento se llevó el amor, lo paseó, lo mareó…
Sobrevuelo el cuerpo de la tempestad; en carne viva
mis palmas rozan la turbulenta rugosidad del texto.
Somos, a un tiempo, consagración y adiós.

César Bandin Ron (Buenos Aires, 1948), Azucena mística, inédito

Ref.: Op.Cit. 6.8.2017


lunes, agosto 07, 2017

Henry Wadsworth Longfelow / Divina Commedia





















I

He visto a menudo en la puerta de alguna catedral
a algún trabajador detenerse en el polvo y el calor,
apoyar su carga, y con pies reverentes
entrar y persignarse, y luego arrodillarse
en el piso para decir su Padrenuestro:
a la distancia los rumores del mundo se alejan;
el ruidoso clamor de la calle
se convierte en un bullicio imperceptible.
Así que cuando entro aquí día tras día,
y dejo mi carga en la puerta de esta catedral,
arrodillado en oración, y sin avergonzarme de rezar,
el galimatías de un tiempo sin consuelo
se desvanece ante el murmullo inarticulado,
mientras los tiempos eternos miran y esperan.

II

¡Qué extrañas son las esculturas que adornan estas torres!
Esta multitud de estatuas, en cuyas mangas plegadas
los pájaros construyen sus nidos; mientras se cubren con hojas
pórticos y portales florecen como glorietas entrelazadas,
y ¡la enorme catedral parece una cruz de flores!
Pero demonios y dragones en los aleros con gárgolas
miran al Cristo muerto entre los ladrones vivientes,
y debajo ¡el traidor Judas se degrada!
¡Ah! De qué agonías del corazón y la cabeza,
cuántas exultaciones pisoteando desesperadas,
cuánta ternura, cuántas lágrimas, cuánto odio por el mal,
elevan este poema de la tierra y el aire,
¡este milagro medieval del canto!
   
III

Entro y te veo en la penumbra
de los largos pasillos, ¡oh poeta saturnino!  
y me esfuerzo para que mis pasos mantengan el ritmo de los tuyos.
El aire se llena de un perfume desconocido;
la congregación de los muertos hace lugar
para que pases; las lámparas votivas brillan;
como grajos acechando los bosques de pino de Ravena
los ecos en el aire vuelan de tumba en tumba.
Desde los confesionarios escucho elevarse
los ensayos de olvidadas tragedias,
y lamentos desde las criptas;
y luego una voz celestial que comienza
con las patéticas palabras: “Aunque tus pecados
sean escarlata” y concluye con: “como la nieve”.

IV

Con velo blanco como nieve y prendas en llamas
ella está frente a ti, ella que hace largo tiempo
llenó tu corazón joven con pasión y con el dolor
de donde salió tu canto y todos su esplendor;
y mientras con grave reproche ella dice tu nombre,
el hielo en tu corazón se derrite como la nieve
de los picos de las montañas, y luego en rápido desborde
brota de tus labios en sollozos contritos.
Haces la confesión más completa; y un resplandor,
como el del amanecer en un bosque oscuro brota,
y parece crecer en tu frente erguida;
Leteo y Eunoe –el sueño recordado
y la tristeza olvidada– traen al fin
el perdón perfecto que es la paz perfecta.

V

Levanto la vista, y todas las ventanas brillan
con las formas de los Santos y hombres santos que murieron,
aquí martirizados y fueron glorificados en el más allá;
y la gran Rosa muestra sobre sus hojas
el Triunfo de Cristo, y las angelicales redondillas,
con gloria sobre gloria multiplicados;
y Beatrice otra vez al lado de Dante
no más regaños, sino sonrisas ante sus alabanzas.
Y luego suena el órgano, y coros no visibles
cantan los viejos himnos latinos de paz y amor
y bendiciones al Espíritu Santo;
y las melodiosas campanas entre los capiteles
sobre los techos de todas las casas y en los cielos arriba
¡proclaman la ascensión de la Hostia!

VI

¡Oh estrella de la mañana y de la libertad!
Oh portadora de luz, cuyo esplendor brilla
por encima de la oscuridad de los Apeninos,
¡precursor del día que será!
Las voces de la ciudad y del mar,
las voces de las montañas y de los pinos,
repican tu canto, hasta que los versos familiares
¡son caminos para el pensamiento de Italia!
Tu fama se propaga desde las alturas,
a través de las naciones,  y un sonido es oído,
como un viento poderoso, y hombres devotos,
extranjeros de Roma y los nuevos prosélitos,
en su propia lengua oyen tu magnífica palabra,
y muchos se asombran y muchos dudan.


Henry Wadsworth Longfelow (Portland, Maine, Estados Unidos, 1807-Cambridge, Estados Unidos, 1882)
Versión © Silvia Camerotto

Ref.: Poetry Foundation
Foto: Henry Wadsworth Longfellow por Julia Margaret Cameron, 1868. Wikipedia


Nota de la traductora:
Estos seis sonetos fueron escritos por Longfellow mientras traducía la Divina Comedia y se publicaron como flyleaf (hoja suelta) con cada parte de la obra. El primer soneto fue escrito luego de que entregara al editor los dos primeros cantos del Infierno, y éste y el segundo soneto prologaron el libro. El tercero y el cuarto, el Purgatorio; el quinto y el sexto, el Paraíso.

Nota del administrador:
* Los cantos XXVIII, XXIX y XXX del Purgatorio son aludidos en estos versos de Longfelow. Dante ha llegado al Paraíso Terrenal, que está desierto, pues el hombre y la mujer fueron expulsados de allí en el origen de la Creación. Encuentra ese paisaje en la cima de la colina del Purgatorio, y habla con una mujer que le comunica las propiedades de los dos ríos que discurren frente a él. Uno es el Leteo, el otro es el Eunoe, que no existe en la tradición griega: actúa permitiendo recordar las buenas obras, en tanto las malas las borra el Leteo. El antiguo Letè se supone unido a creencias de reencarnación que no fueron, al parecer, dominantes en la civilización griega. Dante (el autor) no estuvo conforme con la idea de un solo río que borrara la memoria, aunque tuvo presente la idea de regeneración. De hecho, la combinación de los dos baños bautismales producirá un hombre nuevo en él mismo, personaje de su obra. En los cantos siguientes, una procesión simbólica acude al Edén. Para felicidad de los alegoristas, cada figura de esa procesión representa seres divinos y humanos. La encabeza un carro que se entiende, en general, es la Iglesia. Y desde allí, vestida de rojo, verde y blanco (en una extraña prefiguración de la bandera italiana actual, que se origina en el estandarte de la Legión Lombarda incorporada en 1796 al ejército napoleónico), Beatriz le hablará a Dante, por primera vez desde su muerte.

Quinci Letè; così da l'altro lato
Eunoè si chiama, e non adopra
se quinci e quindi pria non è gustato, Purg. XXVIII
  (--Este es el Leteo; y del otro lado
Eunoe se llama, y no actúa
si aquí y allá antes no es gustado)

sovra candido vel cinta d'uliva
donna m'apparve, sotto verde manto
vestita di color di fiamma viva, Purg. XXX
 ( --sobre cándido velo, orla oliva,
dama apareció, bajo verde manto,
vestida de color de llama viva)



Divina Commedia

I
Oft have I seen at some cathedral door 
      A laborer, pausing in the dust and heat, 
      Lay down his burden, and with reverent feet 
      Enter, and cross himself, and on the floor 
Kneel to repeat his paternoster o'er; 
      Far off the noises of the world retreat; 
      The loud vociferations of the street 
      Become an undistinguishable roar. 
So, as I enter here from day to day, 
      And leave my burden at this minster gate, 
      Kneeling in prayer, and not ashamed to pray, 
The tumult of the time disconsolate 
      To inarticulate murmurs dies away, 
      While the eternal ages watch and wait. 

II 
How strange the sculptures that adorn these towers! 
      This crowd of statues, in whose folded sleeves 
      Birds build their nests; while canopied with leaves 
      Parvis and portal bloom like trellised bowers, 
And the vast minster seems a cross of flowers! 
      But fiends and dragons on the gargoyled eaves 
      Watch the dead Christ between the living thieves, 
      And, underneath, the traitor Judas lowers! 
Ah! from what agonies of heart and brain, 
      What exultations trampling on despair, 
      What tenderness, what tears, what hate of wrong, 
What passionate outcry of a soul in pain, 
      Uprose this poem of the earth and air, 
      This mediæval miracle of song! 

III
I enter, and I see thee in the gloom 
      Of the long aisles, O poet saturnine! 
      And strive to make my steps keep pace with thine. 
      The air is filled with some unknown perfume; 
The congregation of the dead make room 
      For thee to pass; the votive tapers shine; 
      Like rooks that haunt Ravenna's groves of pine 
      The hovering echoes fly from tomb to tomb. 
From the confessionals I hear arise 
      Rehearsals of forgotten tragedies, 
      And lamentations from the crypts below; 
And then a voice celestial that begins 
      With the pathetic words, "Although your sins 
      As scarlet be," and ends with "as the snow." 

IV
With snow-white veil and garments as of flame, 
      She stands before thee, who so long ago 
      Filled thy young heart with passion and the woe 
      From which thy song and all its splendors came; 
And while with stern rebuke she speaks thy name, 
      The ice about thy heart melts as the snow 
      On mountain heights, and in swift overflow 
      Comes gushing from thy lips in sobs of shame. 
Thou makest full confession; and a gleam, 
      As of the dawn on some dark forest cast, 
      Seems on thy lifted forehead to increase; 
Lethe and Eunoë — the remembered dream 
      And the forgotten sorrow — bring at last 
      That perfect pardon which is perfect peace. 

V
I lift mine eyes, and all the windows blaze 
      With forms of Saints and holy men who died, 
      Here martyred and hereafter glorified; 
      And the great Rose upon its leaves displays 
Christ's Triumph, and the angelic roundelays, 
      With splendor upon splendor multiplied; 
      And Beatrice again at Dante's side 
      No more rebukes, but smiles her words of praise. 
And then the organ sounds, and unseen choirs 
      Sing the old Latin hymns of peace and love 
      And benedictions of the Holy Ghost; 
And the melodious bells among the spires 
      O'er all the house-tops and through heaven above 
      Proclaim the elevation of the Host! 

VI
O star of morning and of liberty! 
      O bringer of the light, whose splendor shines 
      Above the darkness of the Apennines, 
      Forerunner of the day that is to be! 
The voices of the city and the sea, 
      The voices of the mountains and the pines, 
      Repeat thy song, till the familiar lines 
      Are footpaths for the thought of Italy! 
Thy fame is blown abroad from all the heights, 
      Through all the nations, and a sound is heard, 
      As of a mighty wind, and men devout, 
Strangers of Rome, and the new proselytes, 
      In their own language hear thy wondrous word, 
      And many are amazed and many doubt. 

domingo, agosto 06, 2017

Miguel Gaya / Con los brazos cruzados















Con los brazos cruzados, de pie en los cañaverales,
contemplamos la ciudad que se hunde en su polvo dorado.
Cada año Medea
en los televisores de todos los palazzos
afirma que las madres son las dueñas de sus hijos.
Lo afirma con sus dientes blancos
de desgarrar la ropa.
Y cada año la ciudad se hunde de a centímetros
en su podredumbre de oro.

Cada mañana al despuntar el día
la ciudad se construye
para que hablemos de ella como si estuviera ausente.
Cada año nos vamos al despuntar el día
alejándonos a remo y sin mirar detrás nuestro.

Ahora de pie y con los brazos cruzados entre el barro y las cañas
recordamos con amor y con ira
a Desdémona inocente.
Pensamos en volver a la ciudad,
pensamos en sus calles
adonde nos dedicaremos
a la destrucción y el pillaje.

Cada año nos perdemos de encontrarla
a la vista
de todos.

[inédito]

Miguel Gaya (Ayacucho, Argentina, 1953)

Foto: Miguel Gaya en FB


sábado, agosto 05, 2017

Pablo Seguí / Navegación solar

















A pesar de que nadie funge ya de censor
y de que las palabras, alguna vez heridas
por el morbo, regresan liviana, mansamente
a su seno; a pesar de que en la noche absorta
pueda hablar sin temer que cruja el corazón;
o tal vez justamente porque ahora dispongo
de dulce libertad y un horizonte abierto,
es que callo y evito, vanidad que me hundía,
aquel ritmo salaz que medía desmanes.
Fiebres en que abjuré, desordenado, injusto,
del sentido, de lo posible, rechazada
por años, sucesión de pasos en la ruta
del que ve que las cosas, más allá del probable
desatino, son sólo múltiples ocurrencias
del tiempo, y que las olas de ese río invencible
acomodan y pulen el lecho, las arenas,
y que es idiota, inútil querer otros destinos
para la roca, para la desembocadura.
Que en adelante sea lo mejor navegar
en busca de más sanas provisiones, y hacer
del día y de la luz un emblema que nutra
versos que deberían mirar con más frecuencia
ese grácil cardumen, esa playa, estos remos.

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973)

Otro verano y éste,
Barnacle,
Buenos Aires, 2017

Ref.:
De lo que no Aparece en las Encuestas2

Foto: Pablo Seguí en FB





viernes, agosto 04, 2017

Tristan Tzara / Dudas













He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
cuando eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.

Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme sin error
lo que es verdad lo que no lo es

Tristan Tzara, seudónimo de Samuel Rosenstock (Moinesti, Rumania, 1896-París, 1963), Los primeros poemas (poemas rumanos), Prensas Universitarias de Zaragoza, 2002
Traducción de Darie Novácenau
Envío de Jonio González


Ref.:
France Culture
Un vallekano en Rumania
Radio România International
Poetas del Fin del Mundo


jueves, agosto 03, 2017

Carl Rakosi / Dos poemas






















Experimento con una rata

Cada vez que tocaba ligeramente aquel resorte
sonaba una campana
y un hombre salía de una caja
diligente y perspicaz
como una de nosotras
y me traía queso

¿Cómo había caído
en mi poder?



Poesía

Su naturaleza es parecer
al mismo tiempo absoluta y mortal
como si un niño hubiese pasado por ahí
o la huella de su pie
se hubiera conservado
inalterada
bajo las cenizas de Herculano.

Carl Rakosi (Berlín, Alemania, 1903–San Francisco, Estados Unidos, 2004 ), The Collected Poems of Carl Rakosi, National Poetry Foundation, Orono, 1986
Versiones de Jonio González

Ref.: Poetry Foundation


THE EXPERIMENT WITH A RAT

Every time I nudge that spring
a bell rings
and a man walks out of a cage
assiduous and sharp
like one of us
and bring me cheese

How did he fall
into my power?


POETRY

Its nature is to look
both absolute and mortal
as if a boy had passed through
or the imprint of his foot
had been preserved
unchanged
under the ash of Herculaneum.