miércoles, mayo 17, 2017

Robert Frost / Segando














No había en el bosque otro sonido, sólo uno,
y era el de mi larga guadaña susurrándole al suelo.
¿Qué era lo que le susurraba? Ni yo mismo lo sabía;
quizás era algo sobre el calor del sol,
algo, quizás, sobre la falta de sonido –
y era por eso que susurraba en vez de hablar.
No era un sueño sobre el premio de horas ociosas,
o del oro fácil en la mano de un hada o elfo:
cualquier cosa que no fuera la verdad habría parecido muy débil
al amor serio que dispuso el valle en filas,
no sin tallos de flores con espinas débiles
(pálidas orquídeas), y asustó a una brillante serpiente verde.
El hecho es el sueño más dulce que la labor conoce.
Susurró mi larga guadaña y dejó el heno por hacer.

Robert Frost (San Francisco, Estados Unidos, 1874-Boston, Estados Unidos, 1963), A Boy's Will, David Nutt, 1913; Henry Holt, 1915
Traducción: Griselda García


Mowing

THERE was never a sound beside the wood but one,
And that was my long scythe whispering to the ground.
What was it it whispered? I knew not well myself;
Perhaps it was something about the heat of the sun,
Something, perhaps, about the lack of sound—        
And that was why it whispered and did not speak.
It was no dream of the gift of idle hours,
Or easy gold at the hand of fay or elf:
Anything more than the truth would have seemed too weak
To the earnest love that laid the swale in rows,        
Not without feeble-pointed spikes of flowers
(Pale orchises), and scared a bright green snake.
The fact is the sweetest dream that labor knows.
My long scythe whispered and left the hay to make.

Bartlevy.com, A Boy's Will, 1915





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