lunes, abril 24, 2017

Milo De Angelis / De "Incontri e agguati", 4















[de "Encuentros y emboscadas"]

En la niebla nocturna, entre los desequilibrios de la mente,
descendiste como una aliada
con tu mirada matemática indicaste
algunas magnitudes, dibujaste sobre el asfalto
los minutos de un teorema risueño y cada minuto
es una época que abrazo, tú no dejas
desiertas las horas, a cada una das un nombre
y una medida, dibujas ángulos, paralelas
y soluciones, demuestras que los cuerpos,
como un paisaje, se encuentran en el infinito.

Milo De Angelis (Milán, Italia, 1951), "Incontri e agguati", Incontri e agguati, Mondadori, 2016
Versión de Jorge Aulicino


Nella nebbia serale, tra gli squilibri della mente,
sei scesa come un alleato
con il tuo sguardo matematico hai indicato
alcune grandezze, hai disegnato sull'asfalto
i minuti di un teorema ridente e ogni minuto
è un' epoca che abbraccio e tu non lasci
deserte le ore, a ognuna dai un nome
e una misura, disegni angoli, parallele
e soluzioni, dimostri che i corpi,
come un paesaggio, s'incontrano all'infinito.



domingo, abril 23, 2017

Joaquín Pasos / Dejadlo todo










Dejadlo todo, ya. Dejadlo todo.
Hay nuevas ocupaciones, rápidas labores de última hora,
parece que vamos a perder el tren, que llegaremos
tarde al naufragio que nos corresponde,
ese naufragio que nuestra familia tiene señalado en el mapa
y en el cual el viejo criado tendrá a su cargo el trabajo
de recoger los zapatos de los muertos.

Joaquín Pasos (Granada, Nicaragua, 1914-Managua, 1947), Tres poetas centroamericanos, Casa de las Américas, La Habana, 1987
Envío de Jonio González






sábado, abril 22, 2017

William Carlos Williams / Poema de Jersey















paisaje de árboles de invierno
y delante
un árbol
en primer plano
donde junto a la nieve

recién caída
yacen seis troncos listos
para el fuego

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), Pictures from Brueghel and other poems: Collected poems 1950-1962, New Directions, Nueva York, 1962
Versión de Jonio González


JERSEY LYRIC

view of winter trees
before
one tree

in the foreground
where
by fresh-fallen

snow
lie 6 woodchunks ready
for the fire




viernes, abril 21, 2017

Song Lin / Fragmento de una carta













Discúlpame por hablar siempre del invierno y el río,
siempre del sonido del hielo quebrándose en el aire
en el momento en que los patos pasan en bandada.
Los barcos mantienen las luces amarradas,
una estrella muerde la punta de la torre de hierro.
Los hombres regresan a sus habitaciones en silencio,
se sacan la ropa, se acuestan con la cara hacia la pared.
Dejando atrás Austerlitz el último coche
ingresa en el 13eme. Caras, caras de borrachos
iluminando como un chispazo las cenizas frías del sueño.
Entre la nieve y el perfume barato de las putas,
un hombre camina por la ciudad a medianoche.

(París, 1998)

Song Lin (Xiamen, China, 1958), Como una mosca de largas zancas
Traducción de Miguel Angel Petrecca

Foto: Song Lin © Pieter Vandermeer Poetry International Rotterdam


书札片断

原谅我总是说到冬天说到河
说到野鸭飞过时空中的裂冰声
船栓住灯火,星啮咬铁塔的尖顶
回到屋子里的人们沉默着
脱衣上床,面朝一堵墙壁
最后一班地铁翻越奥茨特里斯桥
进入十三区。脸,酩酊的脸
闪动睡眠黑甜的煤渣
一个人在深夜巨大的城市里走着
穿过飞雪和妓女扑鼻的香水

(1998/巴黎)






jueves, abril 20, 2017

Leandro Llull / Mapaches y elefantes














Hablamos con un amigo acerca de qué cosa sea la belleza
y le cuento que una tarde, acompañado de una tía,
en la trastienda de un circo viejo,
tomé un puñado de yuyos del baldío
y lo acerqué temblando a la boca de un elefante.
Le juro que en ese fondo abierto entre la trompa y los colmillos
sentí el resplandor negro de todo lo perfecto.
Él me responde: “Eso es lo sublime, hermano”,
y en sus ojos oscuros y ojerosos como los de un mapache
yo veo un abismo brillante y sincero
al que mi corazón se arroja,
y pruebo de nuevo aquel bocado que mi mano obtuvo
al entregar diez pastos secos,
en un viaje lento, humedecido
por el aliento de lo bello.

Leandro Llull (Rosario, Argentina, 1983), Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), n° 97, marzo de 2017




miércoles, abril 19, 2017

Keith Tuma / De "The París Hilton"
















Infraestructura

La belleza aparece por último,
después de los túneles,
las carreteras, las tuberías y los trenes.
Esto es demasiado suave, dicen algunos,
parece el miembro de Rasputín
en formol — No hay problema,
usaremos yeso París.*


(* Tipo de yeso de uso ornamental) [N. de T.]


París en los bulevares

¿Siempre dispondremos de estos bienes?
Lo más probable es que no:
La sal húmeda de sus labios
debajo de una palmera.
El arte de la manufactura.
Una economía sustentable.


Tan frío como

El daño corrosivo entre los mosquitos antárticos
produce adultos sin alas en matrices de hielo.
En otras partes, la zoología avanza a otro ritmo.
Los hongos satisfacen sus propias necesidades.
Colonias de células en racimos penetran sólidas
sustancias colonizando superficies, secretando
enzimas, disolviendo polímeros para liberar
los azúcares transportados a través de la membrana
del plasma. Ella es muy versátil para disponer
de recursos alimenticios vivos.


Una noche en las colinas de Hollywood

El capitalismo es una contradicción, dijo Mao,
tan simple como un mitín.
Lanza huevos al Bentley. Raya el Maserati.

Keith Tuma (Estados Unidos, 1957), Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), n° 97, marzo de 2017
Traducción de María Auxiliadora Alvarez

Ref.:
The Paris Hilton, Providence: Critical Documents, 2009, segunda edición, Cambridge, UK  



Infrastructure

Beauty is last, after the tunnels,
roads and pipes and trains.
It’s too soft, they say, like the cock
of Rasputin in embalming fluid.
Not to worry. We’ll plaster Paris.


Paris on the Boulevards

We’ll always have——no we probably won’t.
Under a palm tree, salt wet on her lips.
Manufacturing. A viable economy.


Cold As

Oxidative damage among Antarctic midge
makes for wingless adults in a matrix of ice.
Elsewhere, zoology proceeds apace.
Fungi meet their needs. Colonies of branched
hyphae penetrate solid substances
colonizing surfaces, secreting enzymes,
dissolving polymers to release sugars
transported through the plasma membrane.
She is variable beside pulsed food resources.


One Night in Hollywood Hills

Contradiction’s what capitalism is, Mao said,
that much is simple, like a party.
Egg the Bentley. Key the Maserati.







martes, abril 18, 2017

Gregory Orr / El río dentro del río (fragmentos)
















*
Nota para mí mismo: recuerda
lo que Emerson dijo
de Thoreau—
que amaba todo lo bajo
de la naturaleza:
musarañas
y grillos, chupones
y ranas.
No las estrellas.

Canciones de lo carnal,
canciones de lo que somos.

*
Cuando el ataúd fue cerrado por fin
cuando las llamas lo consumieron
tus ojos fueron inútiles—

¿Qué lágrimas podrían apagar
ese fuego?
                 Así que los cerraste.

Así, dejaste que los párpados de tus ojos
se cerraran sobre el cuerpo de tu amada.

Por un momento ahora— la oscuridad.

Y todo lo que veas estará en tu interior.

*
Primero, estuvo el destrozo.
Luego, las repercusiones.

Sólo después y sólo despacio
recolectamos las palabras
en contra de nuestra pérdida.

Pero el final no fue lo menos importante,
el final no fue lo menor de esto.

*
Plomo del corazón;
oro de la canción.

La alquimia del duelo
El poema se recrea.

*
Calvo, de domo alzado, el sabio taoísta
está sosteniendo el Durazno de la Inmortalidad
en una mano, un cayado en la otra.

Me gusta pensar que está recitando un poema,
uno que comienza: “Comerse un durazno…”
Uno que recalca su suculencia
y cómo el pegajoso, delicioso jugo
se desliza por tu barbilla.

Se encuentra fresco de una cita
con la amada. El Durazno
y el poema— ambos son sus símbolos.

*
El río dentro del río.
El mundo dentro del mundo.

Solamente tenemos palabras

para revelar la rosa
que la rosa obscurece.


Gregory Orr (Albany, Estados Unidos, 1947) Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), n° 97, marzo de 2017
Traducción de Daniela Birt

Ref.:
River Inside the River, Norton, Nueva York, 2013

Foto: Gregory Orr, Festival de Poesía Geraldine R. Dodge, 2012, por Michelle Aldredge en Gwarlingo


River Inside the River (Fragments)


Note to self: remember                                   
What Emerson said
Of Thoreau—
That he loved the low
In nature:
Muskrats
And crickets, suckers
And frogs.
Not stars.

Songs of the carnal,
Songs of what we are.

*
When the coffin closed at last,
When flames consumed it,
Your eyes were useless—

What tears could put out
That fire?
               And so, you shut them.

So, you let the lids of your eyes
Close over the beloved’s body.

For a while now—darkness.

And what you see will be inside you.

*
First, there was shatter.
Then, aftermath.

Only later and only slowly
We gathered words
Against our loss.

But last was not least,
Last was not least of these.


Lead of the heart;
Gold of song.

Alchemy of grief
The poem performs.

*
Bald, high-domed Taoist sage
Holding the Peach of Immortality
In one hand, a hiking staff in the other.

I like to think he’s reciting a poem,
One that begins: “To eat a peach...”
One that stresses its succulence,
And how the sticky, delicious juice
Dribbles down your chin.

He’s fresh from a rendezvous
With the beloved. Peach
And poem—both are her tokens.

*
River inside the river.
World within the world.

All we have is words

To reveal the rose
That the rose obscures.




lunes, abril 17, 2017

Edda / La creación






















[Fragmentos]

En el tiempo primero y en el caos primero
no hubo arenas ni mares ni salobres espumas,
ni hubo tierra en lo hondo ni hubo cielo en lo alto;
sólo abismo en el todo; ni una brizna de yerba.

La tierra fue creada de la carne de Imir;
el hervor de las olas emergió de su sangre;
los montes se formaron usando de sus huesos,
y de su pelo el árbol y el cielo de su cráneo.

Para dar consejos al hombre, las pestañas
del gigante crearon a Mittgart el agudo;
del inmenso cerebro construyéronse todas
las nubes y preñáronse de propósitos firmes.

(...)

Sé de un fresno llamado Iggdrasil, que se elva
al cielo y que se pierde entre la niebla blanca.


"Cantos nórdicos de los siglos IX al XIII", La poesía alemana de los primitivos al romanticismo, selección, prólogo y notas de Jaime Bofill y Fierro, traducción de Jaime Bofill y Fierro y Fernando Gutiérrez, José Janés Editor, Barcelona, 1947

Nota de edición: El Edda Mayor o Edda Poético fue escrito en escandinavo antiguo, también llamado islandés antiguo. Incluir el Edda en la historia de la poesía alemana parece legítimo, por cuanto forma parte de la mitología y tradición literaria comunes a todos los pueblos germanos. Los traductores se han basado en un texto anónimo en alemán. Además del Edda Mayor, el Edda o los Edda comprenden los textos en prosa del islandés Snorri Sturluson (1179-1241), conocidos como Edda Menor o Edda Prosaica o Alucinación (o ilusión) de Gylfi, en los que se narra la antigua tradición recogida en el Edda Poético.

Ilustración: La primera página del Codex Regium (siglo XIII) que recogió por escrito el antiguo Edda. Germanic Mythology






domingo, abril 16, 2017

Francisco Pino / Di, más allá














Di, más allá, ¿qué habrá?
     ¿una luz? ¿un sin luz?
¿resina desprendiéndose


de una hermosa corteza abierta?
    Nada ¿como una rosa demudada?
¿Una rosa con que cubrirnos,


    ese desecho, esa muerte, esos destrozos
    que nos hiciere el último minuto?
¿o la mirada de Jesús celeste sábana?
    ¿beso besándonos?


¿qué habrá? ¿di, eternidad
    incomprensible y deseada?
¿El hachazo de un carmen de rosas sobre el alma?

Francisco Pino (Valladolid, España, 1910-2002), Claro decir, Lumen, Barcelona, 2002
Envío de Jonio González



sábado, abril 15, 2017

Antoni Pawlak / Carta a casa














intento no pensar en ti
aunque la memoria
no es obediente instrumento
pero hago todo lo posible
y con el rígido barro de la imaginación
modelo a mi alrededor el vacío

Antoni Pawlak (Sopot, Polonia, 1954), Manel Bellmunt Serrano, La poesía polaca después del año 1968: entre lo histórico y lo universal, tesis doctoral, Universitat de Barcelona, Departament de Lingüística General, 2015
Envío de Jonio González

Foto: antoni pawlak rzecznik






viernes, abril 14, 2017

Guillermo Eduardo Pilía / Rimbaud en Java















La piel de los javaneses es suave y sin vello y hay algo escultórico en la forma en que se inclinan para encender sus pipas de opio.
En otra vida me hubiese gustado pertenecer a esa nobleza vernácula y dormir un sueño de amapolas bajo un dosel de gasa, en las noches impregnadas de humedad vegetal y de mosquitos.
Sí, aun los príncipes de tez dorada y perfumados cabellos languidecen en estas islas selváticas, igual que en la Europa de los viejos pontones.
Sucios fumaderos de opio donde no hay rangos ni prosapia: me recuerdan los sórdidos cafés parisinos, con su atmósfera sudorosa y grasienta y el vaho del ajenjo que una mano borracha derramó.
Como esta mujer que sirve las pipas encendidas a quien paga por narcotizarse, así también yo he dejado allá a lo lejos, pero para quien quiera tomarlo de balde, un veneno perdido.
Muchos lo beberán en madrugadas remotas, cuando yo ya me haya olvidado por completo del que antes fui, como quien se olvida con la aurora de los rostros monstruosos de un mal sueño.
La piel de los javaneses es suave y sin vello. Los hombres, en las aldeas, ofrecen los amores de los efebos para preservar la virginidad de sus mujeres.
¿Qué hora será en París? ¿Habrá niebla, lluvia, acaso viento? ¿Qué joven colegial incubará sin saberlo el amor malsano por una nueva poesía, como aquí este nuevo amor, este deseo con el que los antiguos emponzoñaron gozosamente su sangre?

(inédito, 2013)

Guillermo Eduardo Pilía (La Plata, Argentina, 1958), Buenos Aires Poetry, abril 2017




jueves, abril 13, 2017

Santiago Espel / Leonardo da Vinci. Anatomía















Todo hombre a la edad de tres años
tiene la mitad de la altura total
que alcanzará finalmente.
¿Con qué palabras podrá describirse
el corazón, sin llenar páginas
                y páginas de un libro?
Ningún órgano necesita tantos
          músculos como la lengua.
Tengo tantas palabras en mi lengua
materna, que más que lamentar la falta
de palabras con que expresar las ideas
que tengo en mi mente, debería
lamentar la falta de un recto
conocimiento de las cosas.
Si de noche nuestro ojo se sitúa
entre la luz y el ojo de un gato, el ojo
nos parecerá como si fuera de fuego.

(Cuaderno de notas)

Santiago Espel (Buenos Aires, 1960), Breviario exótico de accidentes poéticos, La carta de Oliver, Buenos Aires, 2016




martes, abril 11, 2017

Pedro Serrano / Sa Tuna















Hacia sí misma la cala se recoge,
lanza luces desde la coda del invierno,
varas en inquieto abandono.
Entre la madera turbia y las barcas
gira un aire de aceite crudo,
de luz desmantelada.
Sonreímos y nos abrazamos.
Caminamos entre mesas y gente
en el hervidero y el pescado.
Eso que fuimos.
Hoy la terraza es un garaje abierto
sin nada más que nosotros
y una bicicleta roja recargada en el muro.

Pedro Serrano (Montreal, Canadá, 1957), Ronda del Mig, Parentalia, Ciudad de México, 2015





Robert Graves / Los bardos
















Sus mejillas están manchadas por pena, sus ágiles versos
Tropiezan, los borrachos que cenan les arrojan huesos
Si no se apresuran:
Hay algo temeroso en su canción que
Los fastidia, un dolor desconocido, como un campesino
Que vulgarmente viste la piel de una vaca
Irrumpe sin dar aviso, cacareando y tosiendo,
Agitando un palo de acebo aún sin pelar en su mano,
Entra en la sala cubierta de escudos, cortinas de seda
Y con brillo de joyas, donde doce reyes juegan sentados al ajedrez
Sobre piezas de pálido bronce y de oro,
Y, con hechizo grosero,
Tira abajo las vigas y deja afuera a las reinas—
Las de pecho salvaje de cisne, de rosadas y rojas mejillas,
hijas con cabello de cuervo, a las que admiran—
Para que puedan revolver de sus negras ollas y descansar en la paja.

Robert Graves (Londres, 1895-Deyà, España, 1985)
Traducción de ©Juan Arabia para Buenos Aires Poetry, abril de 2015




The Bards

Their cheeks are blotched for shame, their running verse
Stumbles, with marrow bones the drunken diners
Pelt  them as they delay :
It is a something fearful in the song
Plagues them, an unknown grief that like a churl
Goes commonplace in cowskin
And bursts unheralded, crowing and coughing,
An unpilled holly-club twirled in his hand,
Into their many-shielded, samite-curtained
Jewel-bright hall where twelve kings sit at chess
Over the white-bronze pieces and the gold,
And by a gross enchantment
Flails down the rafters and leads off the queens—
The wild-swan-breasted, the rose-ruddy-cheeked
Raven-haired daughters of their admiration—
To stir his black pots and to bed on straw.





lunes, abril 10, 2017

Horacio Castillo / Dice Eurídice















La ansiedad me dominó, y luego la inquietud, cuando supe que venías:
horror de que me vieras así, con este tocado de sombra,
el pelo sin brillo -el pelo que el sol no se cansaba de dorar.
Terror también de que no fueras el mismo-el que permanecía en mi memoria-
y al mismo tiempo curiosidad por ver de nuevo un ser vivo.
Hace tanto que nadie venía por aquí,
tanto que nadie se llevaba un alma o un perro,
que cuando oí tus pasos y tu voz llamándome,
cuando por fin te estreché, más que a ti estaba abrazando a la vida.
Después tu calor me condensó, me secó como una vasija,
y caminé por el sombrío corredor
otra vez con aquella máquina atronadora dentro del pecho
y un carbón encendido en medio de las piernas.
Caminé de tu brazo, imaginando ya la luz,
los árboles junto a los cuales caminábamos,
aquella habitación llena de espejos
donde flotábamos como dos ahogados.
Hasta que de pronto tu paso se hizo nervioso,
tu pensamiento se espantó como un caballo,
y vi que tratabas de desprenderte de mí,
de librarte de la trampa de la materia mortal.
"No te vayas -supliqué- no me dejes aquí,
déjame ver de nuevo las nubes y el sol,
suéltame por el mundo como una potranca tracia."
Pero tú ya corrías hacia la salida,
y durante siete días y siete noches oí cómo llorabas,
cómo cantabas en la ribera del río infernal
nuestra vieja canción: "Lo lejano, sólo lo más lejano, perdura."

Horacio Castillo (Ensenada, Argentina, 1934-La Plata, Argentina, 2010), Alaska, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993


Foto: Horacio Castillo en Los poetas no van al cielo, de César Cantoni por gentileza de Horacio Castillo (h)



domingo, abril 09, 2017

Langston Hughes / Niño prodigio













Ésta es una canción para el niño prodigio.
Cantala bajito, que la canción es violenta.
Cantala lo más bajito que puedas –
no sea que te suelte y se salga de quicio.

Nadie quiere a un niño prodigio.

¿Podés querer a un águila,
domesticada o salvaje?
¿Podés querer a un águila,
salvaje o domesticada?
¿Podés querer a un monstruo
de alma despiadada?

Nadie quiere a un niño prodigio.

Matalo – y que su alma corra con su vicio.

Langston Hughes (Joplin, Estados Unidos, 1902-Nueva York, Estados Unidos, 1967)
Versión de Tom Maver en Hasta donde llega la voz


Genius Child

This is a song for the genius child.
Sing it softly, for the song is wild.
Sing it softly as ever you can -
Lest the song get out of hand.

Nobody loves a genius child.

Can you love an eagle,
Tame or wild?
Can you love an eagle,
Wild or tame?
Can you love a monster
Of frightening name?

Nobody loves a genius child.

Kill him - and let his soul run wild.




sábado, abril 08, 2017

Valeria Cervero / De "Madrecitas"


















45 el número
muerte
como cien
mil
o seis

losque callan gritostantos
de tantos
fuérade la seducción delapalabra y del mundo
en cádasestar de losqueostentan abusos detanto

45 unúnero
                                     sin .....

¿y quéhacémos con el vacío
si no quédael recurso
de la cul pa
o la míseri cordia?

sóloloshechos
en todas partes
saber
son ellos
losque son

¿serán?



Valeria Cervero (Buenos Aires, 1972)


Madrecitas.
Barnacle Ediciones,
Buenos Aires, 2017











Foto: Valeria Cervero en FB







viernes, abril 07, 2017

Jorge Fondebrider / Dos días en el campo















                                                                   para Eliane 


I.Para ir de Lyon-Part-Dieu hasta Roanne se pasa por Tarare

Desde Lyon-Part-Dieu hasta Roanne hay 70 km en tren.
El tren es regional y siempre para
en Tarare, ciudad que fue priorato, a la que cruzan
dos ríos: el Turdine y el Taret.
Alrededor del siglo XVIII, tejedores, curtidores, zapateros
la convirtieron en la capital nacional de las cortinas
La muselina, que es una tela fina originaria de Mosul,
en el norte de Irak, la hizo famosa.
Y luego llegaron los peluches, terciopelos.
También llegó el rayón.
Y en los años sesenta, la crisis.
Por la ventana del tren yo sólo veo mueblerías.
En la ventana del tren está el reflejo
del día que avanza hasta su noche
mientras el tren avanza hasta Roanne.


II. Roanne - Lay

Unos treinta kilómetros después está Roanne,
una de las dos subprefecturas del departamento de la Loire.
El dato, que no importa, se borra al llegar a la estación porque está Eliane.
Mientras cargo las valijas en su coche
me cuenta que le duele la rodilla,
me cuenta que hay cuscús,
me dice que nos faltan 17 km en coche,
que de un lado está el Roanne,
que en el medio está la Loire
y al otro lado Le Coteau, pueblo sin gracia.
La noche se hace noche de verdad y atravesamos sombras
de árboles y puentes,
y atravesamos Neaux, St. Symphorien de Lay,
que honra la memoria de Symphorien d'Autun, mártir cristiano.
Allí se encontraron sepulturas merovingias
y en 1985, las fuerzas vivas
hicieron la omelette más grande del mundo usando 42.470 huevos,
que coinciden con el código postal de la comuna. Nos reímos,
está oscuro y vemos un cartel que dice Lay,
y entramos a un camino custodiado
por plátanos gigantes. Es esta casa, aquí,
me dice Eliane y para el auto.
Se abre el portón. Entramos.


III. La casa

Al otro día es una antigua finca
transformada en pura biblioteca,
con una gran cocina, un gran salón
y varios dormitorios en dos plantas.
Importa ahora el jardín, importan sus árboles frutales,
las plantas y la huerta, y hay un muro
que deja ver el campo despejado
de malos pensamientos,
como en un libro de horas medieval.


IV. El cementerio del pueblo

Son pocas las notas distintivas:
dos bares, una iglesia, lo de siempre.
Un poco más atrás está el cementerio,
los muertos de los otros.
Sobre una loza blanca leo
“Curruca, si vuelas encima de esta tumba,
cántale tu más dulce canción”.
Y en otra, “Hablar de ti
es hacerte existir. No decir nada,
olvidar”. Y más allá, “Tú eres
nuestro pensamiento de cada día”.
Y luego “Tu muerte desgarró mi corazón.
Ni el tiempo, ni el olvido,
van a secar mi llanto”.
“Que tu reposo sea  dulce como tu corazón fue bueno”.
Y hay tres naipes. Son tres ases
tallados sobre bronce. Abajo dice:
“A mi cuñado”.


V. Campeonato en Saint Cyr de Valorges

Dijiste que no hay pan
y entramos a comprar. En la vidriera,
de Monsieur Jacquetton ya se anunciaba
un campeonato de cartas que hacían los bomberos.
El primer premio, 2 jamones 2 botellas
de algún aperitivo, y el segundo,
2 jamones 2 botellas de champagne;
después, las variedades de salame y una tómbola:
el primer premio, un viaje para dos a cualquier parte,
masajes, un cartón de tetrabric.
El sueño de vivir en casi el campo
no puede ser mejor.


VI. La verdadera casa

Novelas suecas de misterio,
completo Blaise Cendrars a cuatro manos,
cientos de DVD, los cuadros
de alguna vez Jakarta,
recuerdos de Sicilia y de Venecia,
las fotos y los discos de Nusrat Fateh Ali Khan,
Tartini, Schuman,
también el Paraná.
Un universo en que no faltan el desastre de la Shoa,
el detalle, el orden, la memoria,
reflejos en sus ojos cómo de águila,
la arena del pasado,
la espera de los bárbaros.
Por eso ahora el jardín.
Por eso los almácigos sembrados de semillas
y el próximo verano en esta casa
donde está todo o casi todo lo que hay
que rescatar en medio del naufragio,
todo lo que trajo la marea,
lo que llega hasta la playa,
lo que te va quedando,
la verdadera casa.

[inédito]


Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


Foto: Jorge Fondebrider, 2012, por JA





jueves, abril 06, 2017

Angel Faretta / Horacianas, 2
















III

No llega la nieve a la cima de Vesubio:
hay imposibles que nos han sido dados.
Tampoco la dócil ternera busca el pial
que la sujete porque no ha sido aún
Vaquilla. Así es el mundo –Delfina-,
nadie puede cambiarlo. Las horas
pasan, los días también; quedan
tan solo unas auroras donde Eros
hizo de las suyas. ¿Es demonio
o niño? Desde el padre Homero
preguntamos eso. Safo -la de las
trenzas color violeta- lo supo
y lo olvidó en medio del frenesí
por su joven amiga. Lo supo Catulo
a su Lesbia prendido -como abrojo
del campo argentino- a su tortura.
La pasión manda pero es fugaz;
atada al tiempo, y ni las flechas
del hijo de Venus pueden hacer
que se afirme y dure como el cielo
infinito y como en el mar las olas.


IV

En noches y en auroras, Delfina,
se cree ser un dios hijo del sol,
un Aquiles, el más heroico varón.
Pero el mito siempre paga, tenemos
una herida que no cura, despierta
y mata cuando estamos a la Gloria
uncidos. Allí creemos escapar,
ser inmortales, llorar de placer
sobre una boca, nuca o senos.
Es Venus y su hijo flechador
que juega siempre con nosotros:
somos balón, disco y jabalina
somos pateados, arrojados lejos,
sin embargo estamos siempre
al mismo lugar mortal unidos.

[inéditos]

Angel Faretta (Buenos Aires, 1953)

Foto: Faretta, 2016, por JA






miércoles, abril 05, 2017

Javier Cófreces / No esperes nada de mí














No es el momento nunca?
Qué esperás, la corriente cálida del golfo
o recordar el poema recitado en el parque?
Esperás que te dé vueltas la cabeza
sentado en un bar?
Recomponer el caligrama, esperás,
desenterrar otra vez la pistola de la maceta?
Esperás que la cabeza te pulse
esa vena del lado derecho o
que aquellas burbujas cerebrales
te den la señal del tío?
Esperás qué cosa,
que dolor de occidente
te atraería más esta vez?
Surgirá la cabeza
de cefalea tensional o cíclica
de cefalea recidivante o
simplemente rebelde
o no migrañosa, definitivamente?
Esperás un caldo
de cultivo o de gallina?
Esperás una buena imagen
de todo aquello que nunca
dio frutos satisfactorios?
Esperás descalzo que pase esta lluvia
o que la casa conserve
por más de un día
el perfume del jazmín de Teresa,
que canta en el patio
mientras se inunda la calle?

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957), Pasaje Renacimiento, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989
Envío de Jonio González