lunes, mayo 22, 2017

Alejandro Nicotra / Las avenidas
















Las avenidas
silenciosas bajo los árboles y la luz de mercurio,
a las tres de la madrugada,
extienden el espacio de un poema
donde los pies monótonos
van midiendo la quietud y el cansancio.

Despiertas por tus pasos,
quizá te evoquen las imágenes del amor
en el susurro de las hojas
o en la cabellera más alta de la noche,
inclinada, a esa hora, hacia el reposo o el sueño.

O quizá sólo muestren
el desierto de asfalto,
con lámparas que alumbran el vacío
y árboles desterrados a su nada.

Las avenidas
igual se tienden a lo lejos,
más allá de tu casa,
hacia los límites de la ciudad, en donde
comienza el sitio de las sombras.

 *

Ciudades,
avenidas perdidas en la madrugada
─luces frías, desiertos, árboles cabeceantes─,
avenidas
donde unos pasos buscan, vagamente,
un cuarto en que dormir la soledad.

(Frente al café,
la plaza vela sus espacios
y alguien sale a la noche
sin otro rumbo que el azar de las calles,
dédalo de todos y de nadie.)

Ciudades,
edificios de ventanas dormidas
y puertas apagadas,
avenidas en las que lleva el viento
los fantasmas del polvo pálido del asfalto.

(En las luces del centro
unas máscaras últimas ríen y se abrazan,
ronda la policía,
los semáforos guiñan ─rojo ─verde,
y unos papeles huyen
con su noticia indescifrada.)

*

Tal vez,
una ventana sobre un río,
con las luces de la ciudad en el agua,
o las avenidas
en las noches de marzo o de noviembre
(cuando algo comienza o algo termina),
lugares que lleves por el tiempo
y que, tal vez, pudiesen entregar a la página
lo que en ellos quería ser,
destino.

(Lo que fue y no sabrás nunca del todo,
inclinado sobre sus figuras
como sobre el poema que escribes,
en deriva hacia el alba.)

Sí, lugares que lleves por el tiempo,
ciudades como páginas
que nadie ha de leer,
avenidas nocturnas de marzo o de noviembre,
cuando algo comienza o
algo termina.

[Nueva versión, inédita]

Alejandro Nicotra (Sampacho, Córdoba, Argentina, 1931), Puertas apagadas, Ediciones La Ventana, Rosario, 1976

Envío de Pablo Anadón

Foto: Alejandro Nicotra en El Trabajo de las Horas

http://eltrabajodelashoras.blogspot.com.ar/2011/05/alejandro-nicotra-las-avenidas.html



domingo, mayo 21, 2017

Lope de Vega / Desea afratelarse, y no le admiten















Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
y la cruel, con ojos fugitivos,
hace papel de yegua Galiciana:

Pues, Juana, ahora que eres flor temprana
admite los requiebros primitivos,
porque no vienen bien diminutivos
después que una persona se avellana.

Para advertir tu condición extraña,
más de alguna Juanaza de la villa
del engaño, en que estás, te desengaña.

Créeme, Juana, y llámate Juanilla,
mira que la mejor parte de España,
pudiendo Casta, se llamó Castilla.

Lope de Vega (Madrid, 1562-1635), Coleccion de las obras sueltas, assi en prosa, como en verso, de D. Frey Lope Felix de Vega Carpio, del Habito de San Juan, Tomo XIX, Antonio de Sanchas, Madrid, 1778. Google Books

Imagen: Retrato de Lope de Vega atribuido a Eugenio Cajés, c. 1625 (detalle)



sábado, mayo 20, 2017

Juan Carlos Bustriazo Ortiz / Dos poemas















Chalilera N° 3

Arena de los Cabrales…

1

Por el medanal echado
me parece oír un lloro:
será que se está quejando
un indiecito en lo hondo?
Cascarerío de choiques,
olla de barro pintado,
y en el medanal, arriba,
caracolcitos blanqueando...
Adiós chañar curandero!
Qué estilo estará silbando,
ponchito verde a los vientos,
y esperando y esperando?...


2

Estoy sintiendo tus voces,
arena de los Cabrales;
en el agüita escondida
murmuran tus soledades.
El médano se levanta
de su cuero solitario,
y es un puma que camina
cuando el viento dice “vamos!”...
Adiós chañar curandero!
Qué estilo estará silbando,
ponchito verde a los vientos,
y esperando y esperando?...


Chalilera N° 4

Si el aire llega y te besa...

1

Hojita del cachiyuyo,
corazón con una espina;
si el aire llega y te besa,
se ha de llevar una herida.
Frutita seca del molle
amarilleando en la loma;
cuando te caes en la tarde
te sale una mariposa...
Me voy para el puente grande;
me voy con los camineros.
Cómo retumba en la tierra
ese tunduco zampero!


2

Leñita del alpataco,
mejor que carbón de piedra;
ardiendo en la noche santa
parece que fuera eterna.
Jumito, fuego salado,
ensortijada ceniza;
el alma que te aromaba
ya se te ha vuelto lejía...
Me voy para el puente grande;
me voy con los camineros.
Cómo retumba en la tierra
ese tunduco zampero!


Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Santa Rosa, Argentina, 1929-2010)


"Chalileras (1961-1962)",
Canto Quetral, Tomo II,
Secretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa,
Santa Rosa, 2017








Referencias y contacto: Ministerio de Educación del Gobierno de La Pampa




viernes, mayo 19, 2017

Lynn Emanuel / Cuadro de una anciana















Raspa el sol de la pared del cielo.
Arroja sobre las casas las grandes redes del otoño.
Incluso el cuello del lirio es una ensenada peligrosa.

Deja que el mundo aguante cansado en el pórtico de la cárcel
del mundo y la luz de la mente, esa lámpara pequeña,
perla de brillo, deje llegar la noche hasta él,
como limaduras de hierro a un imán, madre.

Lynn Emanuel (Mt. Kisco, Nueva York, Estados Unidos, 1949), Noose and Hook, University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2010
Versión de Jonio González


AN OLD WOMAN’S PAINTING

Scrape the sun from the wall of  the sky. 
Cast the great nets of  autumn over the houses. 
Even the throat of  the lily is a dangerous inlet. 

Let the world stand wearily on the stoop of  the jail 
of  the world and the light of  the mind, that small lamp, 
pearl of  shine, let the night come to it, as iron filings to a magnet, 
mother.



jueves, mayo 18, 2017

Fabio Morábito / El viento, más...















El viento, más
que yo,
se fuma este cigarro
entre mis dedos,
dejándome el placer
de sólo tres o cuatro bocanadas,
y el mar expropia las palabras
que te digo,
porque, acostada, no me oyes.
El sol, el viento y la marea
te ensordecen
y cuando me levanto
para dar dos pasos,
viendo mis huellas que se imprimen
en la arena,
pienso que esas pisadas mienten,
que ya no piso así
desde hace no sé cuándo;
son huellas de otro
que sobrevive en mis pisadas, pues las mías
son mucho menos elocuentes.
Tú, en cambio, que me ves
completo e indivisible,
sabes mejor que nadie cómo soy mortal,
cómo mis huellas en la arena me describen
y cómo se plasma en ellas lo que soy,
sabes mejor que nadie cómo no escucharme.

Fabio Morábito (Alejandría, Egipto, 1955), Alguien de lava, Ediciones Era y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Ciudad de México, 2002


Foto: Fabio Morábito por Jorge Fondebrider, Bogotá, 2017



miércoles, mayo 17, 2017

Robert Frost / Segando














No había en el bosque otro sonido, sólo uno,
y era el de mi larga guadaña susurrándole al suelo.
¿Qué era lo que le susurraba? Ni yo mismo lo sabía;
quizás era algo sobre el calor del sol,
algo, quizás, sobre la falta de sonido –
y era por eso que susurraba en vez de hablar.
No era un sueño sobre el premio de horas ociosas,
o del oro fácil en la mano de un hada o elfo:
cualquier cosa que no fuera la verdad habría parecido muy débil
al amor serio que dispuso el valle en filas,
no sin tallos de flores con espinas débiles
(pálidas orquídeas), y asustó a una brillante serpiente verde.
El hecho es el sueño más dulce que la labor conoce.
Susurró mi larga guadaña y dejó el heno por hacer.

Robert Frost (San Francisco, Estados Unidos, 1874-Boston, Estados Unidos, 1963), A Boy's Will, David Nutt, 1913; Henry Holt, 1915
Traducción: Griselda García


Mowing

THERE was never a sound beside the wood but one,
And that was my long scythe whispering to the ground.
What was it it whispered? I knew not well myself;
Perhaps it was something about the heat of the sun,
Something, perhaps, about the lack of sound—        
And that was why it whispered and did not speak.
It was no dream of the gift of idle hours,
Or easy gold at the hand of fay or elf:
Anything more than the truth would have seemed too weak
To the earnest love that laid the swale in rows,        
Not without feeble-pointed spikes of flowers
(Pale orchises), and scared a bright green snake.
The fact is the sweetest dream that labor knows.
My long scythe whispered and left the hay to make.

Bartlevy.com, A Boy's Will, 1915





martes, mayo 16, 2017

Constantino Cavafis / Termópilas














Honor a aquellos que en sus vidas
custodian y defienden las Termópilas.
Sin apartarse nunca del deber;
justos y rectos en sus actos,
no exentos de piedad y compasión;
generosos cuando son ricos, y también
si son pobres, modestamente generosos,
cada uno según sus medios;
diciendo siempre la verdad,
mas sin guardar rencor a los que mienten.

Y más honor aún les es debido
a quienes preven (y muchos preven)
que Efialtes aparecerá finalmente
y pasarán los Persas.

(1901)

Constantino Cavafis (Alejandría, Egipto, 1863-1933), Konstantino Kavafis, Poesía completa, traducción de José María Álvarez, Hiperión, Madrid, 1981

Nota de edición: Efialtes fue el traidor que reveló a Jerjes la existencia de un paso lateral al desfiladero de Termópilas defendido por tropas de la alianza griega, al mando de Leónidas (490 a.C.)



lunes, mayo 15, 2017

Hilda Doolittle / de "Helen in Egypt"





















4

Helena misma parece casi lista para este sacrificio -al menos, para su inmolación  antes de este amor supremo de Aquiles, su dedicación "a su propio barco" y el mascarón de proa, "un ídolo o eidolon ... una sirena, Tetis sobre la proa."


¿Sus ojos se inclinaron en el modo antiguo?
¿ella era griega o egipcia?
¿la había moldeado algún marinero fenicio?

¿era ella madera de roble o cedro?
¿fue cortada de un bloque torpe
de madera de barco en los astilleros

y después remachada allí
o la proa misma fue formada
a su cuerpo de sirena,

ondulada a su pelo de sirena?
había allí un poquito de pintura
en el principio, en el pliegue de la ropa,

¿se desgastó el azul después?
¿tuvieron que retocarle sus brazos, sus hombros?
¿alguien la tocó alguna vez?

¿Ella tenía otro fanático o amante,
o solo él la adoró?
¿ella usó una faja de algas

o una corona pintada? ¿cuántas veces
sus pechos altos conocieron el rocío del mar?
¿cuántas veces se zambulleron abajo?

Hilda Doolittle (Bethlehem, Estados Unidos, 1886–Zúrich, Suiza, 1961), "Eidolon, Book III", Helen in Egypt, New Directions, NY, 1961
Versión de Noelia Torres

Imagen: Portada de H.D. Selected Poems, New Directions, 1998

Nota de edición: Hilda Doolittle firmaba con sus iniciales




Helen herself seems almost ready for this sacrifice--at least, for the immolation of herself before this greatest love of Achilles, his dedication to “his own ship” and the figurehead, “an idol or eidolon . . . a mermaid, Thetis upon the prow.”

Did her eyes slant in the old way?
was she Greek or Egyptian?
had some Phoenician sailor wrought her?

was she oak-wood or cedar?
had she been cut from an awkward block
of ship-wood at the ship-builders,

and afterwards riveted there,
or had the prow itself been shaped
to her mermaid body,

curved to her mermaid hair?
was there a dash of paint
in the beginning, in the garment-fold,

did the blue afterwards wear away?
did they re-touch her arms, her shoulders?
did anyone touch her ever?

Had she other zealot and lover,
or did he alone worship her?
did she wear a girdle of sea-weed

or a painted crown?  how often
did her high breasts meet the spray,
how often dive down?

(Eidolon, Book III)


https://www.poets.org/poetsorg/poem/helen-egypt-eidolon-book-iii-4




domingo, mayo 14, 2017

Rae Armantrout / "Tenso" y "tenue"












I

“Tenso” y “tenue”
proceden de la misma raíz

y dan “tierno”
en sus diversas formas:

la flor de la acedera;
la polilla amarilla.


II

No debería confundir
lo falso
con lo espurio.

Lo falso
es un pulgar dolorido

mientras que lo espurio
brota
como el pez y los circos.

Rae Armantrout (Vallejo, California, Estados Unidos, 1947), Just Saying, Wesleyan University Press, Middletown, 2013
Versión de Jonio González


1

Tense and tenuous
grow from the same root

as does tender
in its several guises:

the sour grass flower;
the yellow moth.

2

I would not confuse
the bogus
with the spurious.

The bogus
is a sore thumb

while the spurious
pours forth

as fish and circuses.




sábado, mayo 13, 2017

Mario Montalbetti / Tres poemas














Disculpe, ¿es aquí la tabaquería?

Nadie dice todo. Nadie dice nada.
Lo deseable es decir poquísimo.
Callar no es más radical.
Callar es como raparse la cabeza:
el pelo vuelve a crecer.
Pero decir poquísimo, decir lo mínimo
que uno puede decir,
eso es lo que nos permite decir algo.


Revisión (dos días después)

Somos lo que sabemos.
Sabemos que somos mortales.
Se dicen cosas.


Magnificat

Después del trabajo remunerado, inmune,
casi municipal, y de cuidar al hijo
que no caiga, y de hacer nocturno el amor,

apago los megavatios
y bebo alcohol hasta las puntas
(alcohol munerado, mune, casi nupcial)

y luego veo entre las costillas de las persianas

el alba naranja como una papaya madura
que cae del cielo
y se hace añicos sobre el pavimento.

Mario Montalbetti (Lima, 1953), "El lenguaje es un revólver para dos" (2008), Lejos de mí decirles. Poesía reunida, Colima-Aldvs, Ciudad de México, 2013





viernes, mayo 12, 2017

Malú Urriola / Tres poemas














La poesía es una ilusión óptica

Al lado del carril de la vida pasa el futuro alocado
Los sueños que vimos naufragar florecerán para otros,
y caminarán como nosotros entre la jauría,
y postes esqueléticos de luces que se apagan
y conocerán de esperanzas tratadas a puntas de pies,
y la flor de la pregunta
cuando llueva y haga frío,
les florecerá de pena
y en el aire se dejará oler fresco
el aroma de las murallas mojadas del alma
La vieja historia de nacer soñando y morir
con el rabo pelado
¿Te acuerdas de cuando el horror se apoderó de nosotros,
y el silencio tenía un sonido de botas miserables?
Escuchábamos a Charlie Parker,
recitábamos de memoria a la Mistral
y nos reíamos de nuestros necios congéneres.
La vida que pasa segura sabe que sobrevivimos,
Por eso nos sentamos a ver brillar el cielo
y toda su orquesta de vidrios

(Nada, Lom, 2004)

*

Junior se inventó el J. P. antes del Junior.
Lo sé porque dejo pasar unos meses y le vuelvo a preguntar y me dice que se llama Juan Pedro, otras, Josef Paul, o Jeremías Prudencio… J. P. dice cualquier cosa.

J. P. tiene piernas sólo hasta las rodillas. Luego lo sostienen unos maderos sin músculos, ni carnes. Ya casi no puede moverse. Por eso se pasa la mayor parte del día sentado contándonos historias, cosas que tal vez ocurrieron pero que la memoria siempre deforma.

Cuando nosotras no lo miramos, él saca unos bastones de debajo de la mesa que tiene a su lado, cubierta con un fino mantel que nuestra madre le bordó. Nosotras sabemos que cuando J. P. quiere levantarse debemos mirar al techo, o hacia el lado, lo suficiente como para dejarlo sacar sus bastones e incorporarse con la dignidad de no ser observado en su ruina ávida de equilibrio.

J. P. no pudo jamás sobreponerse a la desgracia de haber perdido sus piernas.

El decía que las había olvidado en alguna parte. Que una mañana al levantarse, llegó hasta el baño, se cepilló los dientes y al mirarse la cara al espejo como todas las otras mañanas -esa bienvenida a la realidad de verse una arruga más, que constata la sobre vivencia de los días recientes y de esos ya tan alejados y poco probables-. Estaba meditando estas cuestiones matutinas cuando se dio cuenta que no tenía las piernas.

Así se pierden las cosas, nos dijo.
Un día, de pronto, ya no están.

(Bracea, Lom, 2007)

*

Cuando no estás me faltas como si me faltara un brazo, daría un brazo por no sentir esta falta... daría un brazo, pero no el brazo con el que escribo. El brazo con el que es¬cribo no se lo doy a nadie, si me deshiciera de este brazo moriría atragantada. Este brazo es el que aprieta mi vientre, el que hunde su mano en mi garganta para que las palabras salgan, porque mi brazo sabe que las palabras son como trozos de carne que me atoran, si no tuviera este brazo tampoco podría hablar, porque este brazo es mi lengua, con este brazo puedo decir lo que la lengua se calla, podrían cortarme la lengua pero no el brazo, por eso no siento ningún miedo cuando tengo la lengua dentro de tu boca, porque aunque la arrancaras me quedaría este brazo. Con este brazo me sostengo, con este brazo lucho cada día. Cuando me pierdo es este brazo quien me encuentra, cuando me desespero es este brazo quien me calma, este brazo es mi memoria, este brazo es quien me saca a flote, quien jala de mí, quien me aturde para arrastrarme hasta la orilla, este brazo se compadece de mí más que nadie, me saca el agua que he tragado, me golpea el corazón para que ande, si no fuera por este brazo no sé qué sería de mí, por eso sigo a mi brazo, porque este brazo es capaz de encontrar lo que yo no hallo, por eso es él quien escribe, porque si escribiera yo, no encontraría las palabras necesarias, en cambio mi brazo es exacto, porque mi brazo sabe que si no soy capaz de resistir, que si me agoto de ver todo el tiempo lo mismo, que si me canso de escuchar las mismas pa¬labras idiotas, que si me harto de ver a la misma gente como en un cinematógrafo de barrio, que si me aburre ver con mis ojos sus ojos pajes desesperados de fama, de una fama gris de estrella de cinematógrafo de barrio, porque mis ojos se cansan de ver tanto, todo igual, repetido, mi ojos se hartan tanto que se harían sal si vieran que algo nuevo pasara, porque esta ciudad se detuvo antes que llegáramos yo y mi brazo, esta ciudad sombría ya no se desempaña, esta ciudad es inalterable, esta ciudad quisiese ser rubia, esta ciudad quisiese beber whisky cuando se muere de hambre y si este brazo no fuera fuerte nos habrían arrancado medio pedazo, pero a mi brazo nada de esto lo derrumba porque mi brazo es ciego, mi brazo es sordo, mi brazo sólo escucha la sangre de él. Sabe que cuando no dé más deberá tomar la empuñadura y rajar la muñeca de mi otro brazo, sabe que aunque son pares sólo él puede hacerlo, sabe que él será el último en abandonar, lo sabe, como sabe también que será capaz de dejar de escribir porque escribir me daña a veces, mi brazo sabe que escribir daña porque es él quien escribe, cuando mi brazo escribe sabe que está doliendo, quemando, sabe que me revuelvo toda, por eso mi brazo dejaría cualquier cosa para calmarme. Es este brazo quien te olvida, no yo, porque mi brazo sabe que estando juntos somos capaces de resistir tu falta, que podemos trazar tu recuerdo, en cambio si me faltara este brazo yo me quedaría muda, me quedaría postrada, no podría resistir, no podría, por eso no te doy este brazo ni se lo daría a nadie, porque este brazo es el único capaz de librarme de mí.

(Hija de perra, Cuarto Propio, 1998)


Malú Urriola (Santiago de Chile, 1967)




jueves, mayo 11, 2017

José Saed Ayub / Miraculum
















miraculum: prodigio, portento, maravilla; milagro
milagro: suceso que no se puede dejar de mirar, de ad-mirar

I

El verdadero prodigio ocurre a nado:
concurso de gotas que se precipitan,
agua de vida breve, fugaz semilla,
audaz espuma de río que se obstina,
rompe un dique
y encuentra el mar.

Un solitario delfín cumple su proeza:
es ya meteoro acuático,
remoto rayo presentido apenas
lejano latido, corazón lejano,
ritmo: música que ya palpita.

Nueve meses después se consuma el milagro:
lleno de vaho, diminuto y grisáceo,
el improbable delfín
por primera vez respira aire.


II

Adormilado entre sus nubes, el mediodía abre sus solares ojos
ante la maravilla, el salón se llena de silencio
(para admirar se precisa silencio):

rosácea, como día que empieza,
montando tu barca violeta,
sonriendo, como quien regresa,
dormida, raptada de tu cueva,

sirena

el salón se llena de tu canto,
se llenan de dioses los pasillos,
de luz se llenan las ventanas.

Algo de luz tendrá tu nombre,
de chispa, de faro, de linterna,
de luciérnaga, de llama.

Bombilla, vela, mediodía,
aurora, incendio.

Milagro. Súbita aparición de Dios:
gota diáfana.

José Saed Ayub (Ciudad de México, 1983), "Inéditos", Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), N° 98, abril de 2017


Foto: José Saed Ayub Facebook



miércoles, mayo 10, 2017

Morten Søndergaard / El cerebro de mi padre















En el cerebro de mi padre
él me puede tener en su mano
Mi pequeño padre. Se sienta de noche
a investigar los nombres humanos
En tu cerebro soy un caballito marino
lo pones en el agua y juegas
hasta olvidar todo
Después, desovo en tu cerebro.
Los huevos se entreabren en tu computadora.
Mi pequeño padre está en una sala de control de pisos líquidos.
Mi pequeño padre ondea entre los árboles altos y muertos.

Morten Søndergaard (Copenhaguen, 1964), La Morte fa parte del mio nome, Gyldendal, 2016
Traducción al italiano de Kirsten Nørgaard Cesareo con Luigia Sorrentino
Versión de Jorge Aulicino

RAI News
http://poesia.blog.rainews.it/2017/02/morten-sondergaard-quattro-poesie/


Min fars hjerne

Inde i min fars hjerne er jeg en isfugl
som han kan holde i sin hånd.
Min lille far. Du sidder om natten
og forsker i menneskenes navne.
Inde i din hjerne er jeg en søhest
som du putter i vand og leger med
indtil du glemmer alt.
Bagefter lægger jeg æg i dig.
Æggene klækker i din computer.
Min lille far står i et kontrolrum med flydende gulve.
Min lille far står og svajer imellem høje og døde træer.


Il cervello di mio padre

Nel cervello di mio padre
mi può tenere nella sua mano
Mio piccolo padre. Ci si siede di notte
a fare ricerche sui nomi umani
Dentro il tuo cervello sono un cavalluccio marino
lo metti in acqua e ci giochi
fino a dimenticare tutto
Dopo depongo le mie uova in te.
Le uova si schiudono nel tuo computer.
Il mio piccolo padre sta in una sala di controllo con pavimenti liquidi.
Il mio piccolo padre sta ondeggiando in mezzo a degli alberi alti e morti.



martes, mayo 09, 2017

Werner Aspenström / Dos poemas















Poesía

La rosa fugitiva
en la mano fugitiva,
en la poesía fugitiva.
Te sientas con el alfabeto.
El gato está cómodo y ronronea.
Y tú estás sentado entre montones de libros.


La luna

Algunos dicen que la luna es un joven pescador
que arrastra sus redes de arenques sobre el agua.
Otros dicen que es la viuda de un viejo pescador
que con agujas rutilantes teje el chal de la soledad.
No sé. Estoy asombrado por tanta inmovilidad.
Me asombra que la noche se haya detenido.

Werner Aspenström (Norrbärke, Suecia, 1918-Estocolmo, 1997), Poesía, El Tucán de Virginia, Ciudad de México, 1989
Traducción de Homero Aridjis y Pierre Zekeli
Envío de Jonio González




lunes, mayo 08, 2017

Anahí Flores / De "Ciertas horas de la primavera"















3:05 PM 

Un hombre se atraganta
en la vereda.
Recuerda:
una vez tropezó al borde del andén
casi sobre las vías del subte,
por el rabillo del ojo veía
la locomotora entrando
en la estación.
No respira,
cree que bucea.
Ve un pez o un pájaro
que pasa
frente a sus ojos.



4:23 PM 

Una manada de madres y niñeras
armadas con cochecitos
huye de la plaza.
Visto desde lo alto
el arenero es el centro
de la fuerza centrífuga.
Se viene una sudestada.
Las madres se alientan entre sí,
es casi una plegaria a varias voces.
El semáforo las detiene.
Esperan sobre el cordón
como un río a punto de derrumbar el embalse.


Anahí Flores (Buenos Aires, 1977)


Ciertas horas de la primavera,
La Carretilla Roja,
Buenos Aires, 2017














domingo, mayo 07, 2017

Simon Armitage / Testamento














Dejo un testamento a favor de Salud Pública:
Les dono todo. Podrán usar fluidos y tubos,
melazas y pegamentos, la trama de nervios y venas,
el seso nutricio, un surtido de caries, emparches y heridas.
Sangre -un tazón lleno de sopa de arándano-,
el armatoste o la catedral de huesos.
Pero no el corazón, todo menos el corazón.

Lleven el paquete completo,
los aros y las bobinas, tuercas, resortes y varas,
engranajes y poleas, y hasta mi cara,
todo, mi caja entera y mis manos.

Pero no el péndulo del compás, el tic-tac.
Tendrán que dejarlo donde se detuvo o donde cuelga.

Simon Armitage (Huddersfield, Inglaterra, 1963), Poesía insular: seis poetas británicos de los '90, versiones y notas de Santiago Espel, prólogo de Fernando Kofman, La Carta de Oliver, Vicente López, 2016




sábado, mayo 06, 2017

Jim Harrison & Ted Kooser / De "Braided Creek"




















El estrujado envoltorio del caramelo
no es más que otra flor
para la lluvia.

**

Hoy una rosa en un jarrón
sobre la mesa.
Mañana, pétalos.

**

Bajo el sombrero del cuentista
hay muchas cabezas, todas inquietas.

**

Un libro en el brazo de mi sillón
y la mañana delante de mí.

**

La tortuga sólo tiene un plan
por vez, y cada una de sus células
se apoya en él.

**

Tanto por lo que vivir.
Cada cuerda hace sonar
una campana diferente.

**

A la luz de la mañana,
el picaporte, frío por el rocío.

**

Cada vez que salgo al mundo
es diferente. Esto me ha ocurrido
toda la vida

**

Todo lo que quiero ser
es mil zarzamoras
cayendo de golpe de un árbol,
sembrando el cielo.

**

Recién hoy
he oído
el río
dentro del río.

Jim Harrison (Grayling, Estados Unidos, 1937-Patagonia, Arizona, Estados Unidos, 2016) & Ted Kooser (Ames, Estados Unidos, 1939), Braided Creek, Copper Canyon Press, Seattle, 2003
Versiones de Jonio González

Foto: Jim Harrison (izquierda) and Ted Kooser, por Don Usner. Lannan Foundation /Silver Birch Press


Ref. Braided Creek: A Conversation in Poetry




The crumpled candy wrapper
is just another flower
to the rain

**

Today a pink rose in a vase
on the table.
Tomorrow, petals.

**

Under the storyteller's hat
are many heads, all troubled.

**

A book i the arm of my chair
and the morning before me.

**

Turtle has just one plan
at a time, and every cell
buys into it.

**

So much to live for.
Each rope rings
a different bell.

**

In the morning light,
the doorknob, cold with dew.

**

Each time I go outside the world
is different. This has happened
all my life.

**

All I want to be
is a thousand blackberries
bursting from a tree,
seeding the sky.

**

Only today
I heard
the river
within the river.



viernes, mayo 05, 2017

Juan Desiderio / La Niña Santa y el Neuromante

















Cuando el Templo cierra, al caer las luces del día, una Santa Niña traslúcida sube lenta por las escaleras y hace crujir levemente sus maderas. En el Salón de las Lecturas encuentra, sonriendo, a un Neuromante, profeta que crea futuros por medio de la lectura de sus propios tejidos. Su forma actual es de un anciano; su cabeza es de cabello afro, piel arrugadísima y ojos negros. Pasan quince minutos y el trance lo pone en pista.
Abre un cuaderno muy grande. Establece una geometría original, uniendo puntos que dispone, inspirado, a lo ancho y a lo largo de la hoja. Cada punto se corresponde con una ciencia. Y cada ciencia es como un planeta. Así, un punto en el cuaderno es una ciencia figurada, cuya naturaleza es una conferencia de Maestros que van juntos por distintas rutas, y habitan continentes no muy alejados entre sí.
El Neuromante se sienta junto al espectro dulce de la Niña Santa en cómodos sillones de cuero verde que forman parte de un living que está justo frente al Altar.
Sobre una mesa de madera cruda, despliega algo similar a un mapa de la Mente Humana. Está hecho con pluma y tinta viejas. El color de la tinta es marrón oscuro, con pasado negro que bien puede notarse en el centro del trazo.
Describe los contornos de un cerebro visto de arriba, con los hemisferios bien separados para que se note la compleja conexión que existe entre ambos.
El joven fantasma propone relámpagos de neuronas, líneas de luz inteligente emitiendo colores desde su cuerpo de niebla. Cada color es una emoción que inspira al venerable cabeza de afro.
Así, ella es verde cuerpo con cerebro violeta y manos rojas. El hombre dibuja algo parecido a un rayo, uniendo virtudes, traumas y pasado que andan tatuadas en la piel de los sesos.
Los traumas se aburren, las virtudes van al gimnasio y el pasado es una ruina sin sentido.
Con este juego, puede medirse la intensidad del espíritu humano.


Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962), publicado en Facebook



jueves, mayo 04, 2017

Alberto Girri / De "Tramas de conflictos", 2
















Subliminales

             Por relampagueos
tus anhelos de simultaneidad,
infructuosos,
             que cuando velas
durmiendo te duermas velando,
             cuando vayas
del sol a la sombra vayas
de la sombra al sol,
              cuando contemplas
una acacia lo hagas
señalando las moreras,

y también urgencias
que no cumples, sólo rozas,
               esa de concertar pactos
sin embustes, sortilegios,
constantes como el mar, montes,
               y esa en que además
de aflicción, tu transcurrir desasido
-entre la nada previa a ti,
y la final, dispersadora-
te pides acumules esperanza,
               y que desde
tu vecindad oprimente, de siseos,
gruñidos, crujir de camas, puertas,
del madero atravesado
que te quedará por toda puerta,
               ganes en improvisa conversión,
pases a una súbita luz,
salvadora intemperie.

               Tramas
de conciencia, bajo su umbral,
que muerden sin nunca abandonar
cada fracción de litigio mientras
no se arriman a la siguiente.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Trama de conflictos, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1988



miércoles, mayo 03, 2017

Marina Kohon / De "Un jardín en medio de la nieve"



  













  Regreso a vos

     una y otra vez
                 a través de un
                           deseo de agua
                         en cualquiera
                            de sus formas


   y lanzo una piedra


         para que sepas
               que aquí entre
                      los caldenes
                             seguís vivo


*

Nada escapa
   al trazado laberíntico
             de estas palabras


restos de aquel invierno


             sometido a la luz desollada
                      de la pampa

Marina Kohon (Mar del Plata, Argentina, 1965)



Un jardín en medio de la nieve,
Alción Editora,
Córdoba, Argentina, 2017